Nuestra propia medicina

"El fútbol es esto" - Diego Pablo Simeone

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Atlético de Madrid 0-1 Villarreal CF

Desde que llegara el Cholo al Atleti, allá por el Año Nuevo de 2012 son varios los equipos que le han arrancado resultados positivos a los nuestros. De vez en cuando debido a malas rachas colchoneras relacionadas con bajones de forma o de moral; en otras ocasiones simplemente por potenciales ofensivos que superaban en muchos millones  alas capacidades rojiblancas; y a veces simplemente por errores o malos partidos de los nuestros. Pero en este lustro la sacudida que le ha supuesto al fútbol patrio la irrupción de Simeone en la Liga ha hecho que se plantee la validez de otro fútbol aparte de la hegemonía de la posesión que se vivió en la primera década del siglo XXI. Y en ese nuevo ecosistema hay dos equipos que sin duda se subieron al carro de la sobriedad y la intensidad que tanto ha marcado el Cholismo; dos equipos que han entendido que un fallo resta más de lo que suma un acierto; dos equipos que han sido los que más problemas le han planteado a los muchachos del Cholo: Espanyol y Villarreal. Ayer, de nuevo, el Villarreal se sirvió de ese fútbol para llevarse los tres puntos del Calderón.

Cierto es que viendo los 90 minutos resulta increíble que no acabásemos sacando adelante el partido, ocasiones tuvimos más que de sobra e incluso 3 o 4 unos contra uno. Pero no se dio; Correa, Gaitán e incluso Griezmann se encontraron una y otra vez con Andrés Fernández. No faltó ímpetu, no falto tesón, faltó sólo acierto (y un nueve). Fue esta vez el Villarreal el que penalizó nuestro fallo, el de Filipe y el de Savic, y nos dejó con cara de tontos. Otra vez. Y es que no hay un espejo más fiel que el Villarreal para el Atleti del Cholo, y no hay medicina más dura que la propia. Aun así, de nuevo, los nuestros nos hicieron abandonar el Calderón con la cabeza bien alta, con la seguridad de que jugando así el final de temporada puede acabar siendo como el destino así lo quiera, pero será otro año en el que podremos sentirnos otra vez orgullosos de nuestros jugadores.

Mala noticia sin embargo la lesión de Crarasco. Un golpe tremendo en el centro del campo cuando apenas llevaba 15 minutos jugados dio a entender que se había roto la clavícula. No fue así. Un esguince en el hombro hará que el belga se pierda al menos la ida de las Semifinales de Champions, veremos si está para la vuelta. Se pitó falta sí, y bien pitada; pero lo cierto es que más allá de esa jugada el encuentro que nos regaló Iglesias Villanueva fue claro ejemplo del estado actual del arbitraje español. Sin ser decisivo lo cierto es que tanto para un lado como para otro las decisiones que tomó fueron mayoritariamente extrañas cuando no absurdas. Cierto es que a veces roban descaradamente y que a veces simplemente se acobardan vilmente, pero lo cierto es que en realidad son malos, muy malos, malísimos.

Más allá de esto último, lo cierto es que el partido de ayer se puede tomar como lección, y como buena lección podrá haber supuesto un paso atrás, pero sólo para empezar una nueva carrera con más fuerza. Una carrera que nos enfrenta a nuestra historia, una carrera que será testigo de los últimos gritos del Calderón, del último alarido a orillas del Manzanares de una afición ansiosa y creyente. Una afición que asume que este año es nuestro año. Se perdió una batalla, pero estamos listos para la guerra.

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Guillermo Valiente

Redactor de cholismo y fiel seguidor del Atlético de Madrid. Abonado desde el 1994 y perteneciente a la generación del doblete. Primero el atleti y después el resto. Su dureza dureza tanto dentro como fuera del campo recuerda a la de Bruce Harper.

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