Aquella noche en el Metropolitano

“Las historias las hacen este tipo de partidos" Diego Pablo Simeone

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El día del Chelsea, el de la Roma y el del Barça, y quizá la Copa ante el Sevilla, ni siquiera el derbi. Hasta hoy pocos partidos habían enchufado a la grada de este nuevo estadio de postal al que nos han llevado a jugar. No es que no se hubiese trasladado el alma del Calderón al descampado de San Blas, es que hasta la misma esencia de la afición atlética parecía haberse diluido entre food trucks, palcos vacíos y baños con colas de menos de media hora. Algo faltaba, más allá de que una mudanza siempre haga extraña la nueva casa frente a la vieja, algo esencial no aparecía en ningún rincón de este edificio gris situado en un alto azotado por el viento. Y al fin ayer quedó claro lo que faltaba: faltaban recuerdos. Dicho y hecho, ya tenemos el primero. Una semifinal europea ganada gracias a los bemoles de un grupo eterno de jugadores comandado por el mejor entrenador de la historia del Atleti, y la brutal entrega del mejor delantero para ese entrenador y ese equipo (un tal Diego Costa).

Quiso además la providencia que la primera semifinal europea de la era Quique-Simeone cuya vuelta se jugase en casa fuese la primera que tenía al Metropolitano por testigo. Al fin nos tocó celebrar el pase a la final con los nuestros, al fin el grito que acompañó los tres pitidos definitivos del árbitro fue un grito sin contención, una liberación sin necesidad de guardar prudencia por el posible devenir de una eliminatoria sin cerrar. Al fin en nuestro estadio, porque ayer sí se sintió como nuestro el Metropolitano, alcanzamos la ya tradicional final europea que cada dos años nos hace jugar el Cholo (aunque la primera, la de 2010, le corresponde a Quique).

Y es que más allá del Circo Romano en el que, por fin, se convirtió el nuevo estadio rojiblanco, lo cierto es que el partido de los nuestros fue el partido de las grandes noches europeas. El Atleti se comió al Arsenal durante 90 minutos, esta vez once contra once, a base de trabajo y tesón. Un espectáculo cholista para goce y disfrute de los que nos acordamos de esa Liga que ganamos hace 4 años y creemos que esa es la esencia del Atleti, no lo que digan desde tribunas madridistas adalides del espectáculo y de la estupidez futbolística. Quédense con sus 6-7 en semifinales europeas y déjenme mis 1-0; quédense su espectáculo para el espectador neutral y déjenme a mi equipo victorioso; al que no le guste el fútbol del Cholo, al que no sepa ver la belleza en once héroes jugando un partido de fútbol como si fuese la última batalla de sus vidas, que no se preocupe, que no lo vea, que nosotros somos felices.

Somos felices pero con más canas y un corazón más fuerte que hace poco más de un lustro (por aquello de “lo que no te mata…”). Somos felices porque ya van 6 años y medio de ver que en el campo y en el banquillo hay una serie de señores que, haciéndolo mejor o peor, se entregan como se entregaría un hincha sobre el verde. Más allá de gustos o estilos, ver que para ganarse el sitio en el Atleti del Cholo hay que sudar la camiseta y entregarse como un juvenil en las pruebas de acceso no puede generar más que orgullo entre la afición atlética. Ahí está Godín con sus 20 años físicos, diga lo que diga su DNI; o Thomas anticipándose en cada jugada como si hubiese sido lateral toda la vida; o Costa reventándose a sí mismo y a los defensas rivales carrera tras carrera como si el balón que persigue llevase dentro el vellocino de oro; o Griezmann trabajando como no lo ha hecho jamás en la historia un finalista del Balón de Oro; o Vitolo cada vez más entregado a la filosofía cholista; o Gabi; o Saúl; o Giménez; o Lucas; o cualquiera que haya pasado por las manos de Simeone en los últimos siete años y se haya entregado a él y a su equipo.

Así pues, repaso al Arsenal en la vuelta y heroicidad en la ida y a otra final europea. Apenas terminó el partido se nos empezó a decir que poco menos que no teníamos derecho a alegrarnos más nosotros por ir a una final de la Europa League que otros por ir a la de la Champions, ahí siguen sin entenderlo. Aun estaba caliente el cuerpo del Arsenal cuando la presna “nacional” dejó de hablar de la proeza de ese equipo y ese entrenador bajo mínimos merced a la inutilidad y la avaricia de su directiva que ha conseguido meterse en la lucha final por otro título. Lejos de alentar al equipo español, lejos de analizar al rival, de celebrar el auge del tercer grande, comienza ahora el acoso y derribo a Griezmann, la insistencia sobre su futuro y la pregunta constante en cada rueda de prensa. Se vaya o no se vaya el único futuro que importa es el 16 de mayo, una nueva oportunidad de alzar un trofeo tras cuatro años sin hacerlo. La única preocupación del atlético es esa, ese partido en Lyon, el resto son inventos de esos pozos de basura llamados periódicos deportivos españoles. Y es que por mucho que lo intenten, por mucho que insistan, vamos a seguir siendo felices. Para eso vino el Cholo, y no deja de conseguirlo. Una vez más: gracias Diego por hacernos ganar, por gritar como un hincha, por ser uno de nosotros, por hacer que el Metropolitano al fin parezca nuestro estadio.

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