Koke manda, Koke dirige, el Atleti gana

"Yo no subestimo a nadie, no me imagino nada que no tenga en la mano" Diego Pablo Simeone

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Faltó Koke mes y medio, allá por octubre, y caímos eliminados de Champions. Volvió y el Atleti se puso en modo dinamo, volvió y la estabilidad se convirtió en la norma. Con Koke en el campo el equipo dejó de partirse, el acordeón dejó de estar sostenido sólo por Gabi y todas las piezas volvieron a encajar. Cierto es que ha habido un par de meses, sobre todo tras la lesión, en los que a Koke e le vio más fallón que de costumbre y algo lejos de su mejor forma. Pero el que no entienda que sin Koke en el campo este Atleti es mucho menos Atleti, quien no entienda que a día de hoy la pieza más clave del centro del campo atlético es un chaval de Vallecas con el 6 a la espalda es que no tiene ni idea de a lo que juega este equipo, ni idea de lo que han sido los últimos siete años y ni idea de lo que fueron los veinte anteriores.

Ayer ante el Sporting la esencia del Cholismo se vio en ciertas fases del partido y dio lugar a los dos goles. La premisa es muy simple: si no fallas tu portería se queda a cero y te basta con aprovechar cualquier error del rival. Veinte segundos tardó la presión del Atleti en forzar el primer error. Costa interceptó un pase de Coates y se la dejó a Koke para que éste pusiese el 1-0 cuando apenas había nacido el partido. Casi se revienta la rodilla el propio Koke en la celebración. Pero no paso nada, y menos mal, porque lo que sucedió a partir de ese momento fue un recital del señor Resurrección.

Koke tiene partidos en los que no está fresco, en los que llega tarde al corte o se le van largos los pases en profundidad. En ese caso lo compensa con trabajo y solidaridad. Ayer el salía todo, y además seguía trabajando y siendo solidario. Manejó el centro del campo a su gusto, dirigió la presión del equipo a lo Gabi (mandaba salir y mandaba volver con la autoridad del capitán) y dio un recital de pases en largo y combinaciones en corto. Lo mejor, más allá del gol, fue ver cómo había sangre en esa mirada que se levantaba y miraba al horizonte, buscaba el trote de la bestia y le ponía el balón en largo a la banda izquierda, a que corriera. Esos balones largos y esas carreras llenas de choques y defensas saliendo rebotados como si chocasen contra un muro, eso es el aroma puro al mejor Cholismo, a ese de 2014. Todo está bien si existe la conexión Koke-Costa.

Y fue de hecho Costa el otro pilar de la victoria. No sólo le dio el balón del primer gol a Koke sino que cada presión que dirigía el vallecano el hispanobrasileño la ejecutaba. No hubo un solo miembro de la defensa lisboeta que no abandonase anoche el Metropolitano sin la sensación de que Diego les había pasado por encima. Sólo le faltó el gol, ese que falló en el mano a mano cantado con el portero. Un fallo que le enrabietó, que le calentó y le empujó en busca de un tanto que no llegó. Y ahí se quedó la rabia, latente, hasta el domingo, hasta la visita al Centro Comercial de la Castellana. Diego Costa vuelve a la pocilga y allí, siempre, moja.

PD: Ayer se volvió a reivindicar la vuelta del escudo. Uno podrá estar más o menos de acuerdo con las maneras y las posibles intenciones ocultas del Frente para impulsar ahora esta reivindicación, pero lo cierto es que viendo cómo están tratando desde la prensa del régimen este asunto, calificando a todo aquel que apoya esta cuestión de “ultra radical”, se hace difícil no estar en contra del logo.

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