Mucho Atleti para la Europa League

-Celta.- Diego Pablo Simeone contestando a un medio madridista que le coloca en el PSG la próxima temporada

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atlético lokomotiv

Quedó claro anoche que este equipo no está para Europa League. Aquellos malditos partidos ante el Qarabag condenaron al Atleti a la segunda competición continental y, ahora, llegas la fase de eliminatorias, queda claro que los nuestros están para otras cosas. Para muestra el repaso que ayer se llevó el líder destacado de la liga rusa. No vio el Lokomotiv en 90 minutos manera alguna de contrarrestar el dominio atlético en todas las fases del partido. En cualquier caso, no faltaron a su cita los ya tradicionales tontos del Metropolitano que están a la espera de cualquier fallo de los nuestros para lanzarse a pitar como si estuviesen en el Bernabéu. Lacra importante ésta que parece ya acompañar a cada partido en casa independientemente del juego y del resultado.

No hubo momento alguno en el que los rusos planteasen la más mínima resistencia. El debut de Werner, de hecho, se quedó en un par de bloqueos a tiros desde muy lejos. Por momentos pareció que el equipo que vestía de verde no estaba acostumbrado a jugar al máximo nivel, y es que el centro del campo no tuvo otro dueño que el Atleti. Thomas impartió, una vez más, un clínic de lo que hay que hacer en la posición de mediocentro, Koke dio un pasito más en el crecimiento que viene dando las últimas semanas y Saúl, más allá del gol, se comió el partido entero. Es cada vez más el ilicitano un Steven Gerrard mejorado, un futbolista total al estilo box-to-box británico pero con una inteligencia que no han visto nunca en las islas, ni tampoco demasiado por estos lares.

Pero claro, este equipo no es aquel que se arrastró en aquellos dos partidos de la fase de grupos de Champions. Este equipo tiene una cara nueva que le ha dado un animal salvaje llamado Diego Costa. El 18 estira los partidos a base de empuje, arrastra defensas hacia la portería rival, las moldea a su gusto llevándoselas de banda a banda y descolocando cualquier sistema que no esté lo suficientemente trabajado. Ese fútbol de arrastre acaba desquiciando a defensas y mediocentros y genera auténticos butrones entre líneas por donde aparecen sueltas camisetas rojiblancas. El primer gol de ayer viene de un zapatazo de Saúl que era de otro mundo, cierto, pero ese zapatazo se produce tras cinco o seis metros en los que el 8 avanza sin oposición hacia la frontal del área. Los defensas y los centrocampistas estaban a otra cosa, a intentar que un tipo con barba no se escapase de su control. Lo mismo que intentaron los dos defensas que siguieron a Costa en el segundo gol dejando solo a Griezmann; falló el francés pero allí, al rebote, con un tipo subido a la chepa, llegó Diego al remate.

Se fue Costa, eso sí, y se perdió ese ritmo extra. Los balones largos pasaron a ser balones perdidos y no se aguantaba arriba la pelota más de cinco segundos. Así que los nuestros dieron dos pasos atrás, el Lokomotiv se acercó al área atlética (sin peligro) y aquello acabó suponiendo la contra del tercero. Pase de Juanfran (tremendo partido del alicantino), llegada en segunda línea de Koke y eliminatoria encarrilada. Quedó ayer refrendado en el Metropolitano que las consecuencias de la derrota en el Nou Camp se acaban con los 8 puntos de diferencia en la clasificación. Está el Atleti en ese momento de la temporada en que sólo mira al frente, sólo vale el siguiente partido y sólo vale la victoria. Habrá que pelearlo y no se podrá ceder ni un metro, pero está claro que los nuestros tienen hambre de título y la Europa League se les queda incluso pequeña. Lyon es más un objetivo que un sueño, pero queda mucho. Mucho. Ahora sólo importa una cosa: Celta, Celta y Celta.

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