Partido de memoria

"Me importa lo que se hace hoy y lo que tenemos que hacer el domingo" - Simeone

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atletico de madrid eibar

Una vez más el Calderón se revolvió contra el absurdo cambio de escudo con una huelga de animación que duró hasta el minuto 19:03. Una vez más los dirigentes se pasarán por salva sea la parte la opinión de la afición, que para eso el club es suyo (o de Wang Jianlin) y no tienen que dar explicaciones a  nadie, como si en vez de un club de fútbol esto fuese Coca Cola o Marlboro. El desprecio de los dirigentes hacia todo lo que significa este club y este escudo se hací patente, casi tangible, con el silencio de casi 20 minutos. Mientras tanto, en el campo, se llevaba a cabo otro ejercicio bien distinto: uno de respeto hacia la camiseta, hacia la Copa y hacia el atlético. Un ejercicio de memoria puesto en marcha por Simeone y sus muchachos que dejó claro que este año la Copa tiene la importancia histórica que siempre ha tenido para nosotros. Este año huele a Copa.

El once que dispuso el Cholo sobre el verde del Calderón recordaba maás a un once de gala que a una rotación copera. Poco que ver con como se plantearon los cuartos de final del año pasado ante el Celta. Aquella eliminatoria se tomó más como un trámite o una molestia que como una ambición. Hoy, un año después, los nuestros parecen haberse metido entre ceja y ceja la Copa del Rey. Sin dejar respirar al Eibar se encaminaron anoche los cuartos de final. Los vascos apenas inquietaron la portería de Moyá y los chicos del Cholo hicieron uno de esos partidos que vienen haciendo este 2017. Con la seguridad defensiva por bandera, evitando el error propio y forzando el ajeno, este Atleti se va pareciendo cada vez más al que ganaba títulos y cada vez menos al que empezó la temporada.

Sobre el papel el once de ayer venía siendo lo que los voceros del régimen reclamaban: un doble mediocentro de Saúl y Koke y cuatro jugadores netamente ofensivos de ahí para adelante. La idea en principio se asemejaba a lo que proponíamos a principios de temporada que tan pronto nos daba un 7-0 como nos hacía empatar o perder. Sin embargo, ayer se plasmó un juego más acorde con la idiosincrasia cholista original. Sin 9 claro, la dupla atacante la formaban Carrasco y Griezmann. Correa y Gaitán se dejaban caer por las bandas y por el centro y, otra vez, Nico mostró que empieza a captar el mensaje. El flamante fichaje ex del Benfica asume cada vez más y cada vez mejor cómo ha de ser su perfil en el Atleti. Entiende los mecanismos y al desborde y el buen toque arriba se ha sumado la capacidad de sacrificio y ayudas al compañero. Recuerda la transformación de Gaitán a la que el año pasado sufrió (o consiguió) Carrasco. Poco a poco se va pasando de estrella a jugador de equipo, algo que incluso Griezmann tuvo que hacer.

Y es que lo importante en el Atleti del Cholo es tener las cosas claras, saber que si se cree y se trabaja, llegarán los errores del rival. Y así fue. Tres errores, uno más groseros que otros, que dieron lugar a tres goles que encarrilan la eliminatoria, uno de Griezmann, otro de Correa y otro de Gameiro. Los nuestros vuelven a salivar cuando huelen la sangre, vuelven a penalizar cada fallo con dureza, sin contemplaciones. Así se ganó una Liga, así se ganó una Europa League, así se ganaron varias Supercopas y se llegó a dos finales de Champions. Así se ganó una Copa que cambió nuestra mentalidad para siempre. Bendita Copa.

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