Koke, Griezmann y el trabajo como único camino

"Este es el camino, necesitábamos esta victoria para seguir mejorando" Diego Pablo Simeone

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Entre quejas, noticias prederbi y declaraciones tergiversadas llegábamos casi en tensión al primer partido de Champions. Una tensión potenciada por el nacionalmadridismo pero asumida sin rechistar por parte de al afición atlética que ha tenido a bien, no ya criticar o comentar decisiones del Cholo, sino directamente derivar en sonoras pitadas tras cuatro jornadas ligueras y una Supercopa de Europa. En ese clima se debutaba en la máxima competición europea en un patatal poco peor que el Metropolitano y en una noche que empezó con susto. Una noche en la que el Atleti sacó el carácter y la garra para levantar el partido, una noche en la que Griezmann y Koke asumieron el liderazgo que hacía falta para poner, al fin, las cartas sobre la mesa.

Volvió a repetirse, de todos modos, la dinámica que viene teniendo lugar esta temporada: los que están bien están muy bien, y los que no lo están están muy mal. Al fin en Mónaco se vio a un Godín al nivel de Godín, midiendo las anticipaciones, tocando fácil y haciendo falta cuando no había otra opción. A cambio tocó ver a un Saúl impreciso y confiado en exceso hasta el punto de perder en la frontal propia el balón que supondría el 1-0 para el Mónaco. A eso se sumaba el Correa de siempre, un hombre capaz de salir con un regate imposible de una presión de tres rivales y de fallar un pase fácil a dos metros de distancia sin ningún jugador del otro equipo cerca, un hombre que cada partido te deja entre la fascinación y la desesperación más absoluta. El partido fue, como todos hasta ahora, un compendio de claroscuros, una colección de momentos brillantes salpicados con fases casi dramáticas.

Y es que falta coordinación. El Cholo ha propuesto dar un paso adelante este año y lo ha hecho bajo la premisa de hacer de Rodrigo el ancla en el centro del campo, lo cual, sobre el papel, es lo que ha nacido para hacer. Pero se nota que por mucho que parezca que lleva toda la vida en el Atleti, no es así. Al chaval le falta dinamismo en las transiciones defensa-ataque y ataque-defensa y, más allá de tener unas condiciones innatas y de ser, sin ninguna duda, el futuro cinco del Atleti, lo cierto es que aun está en proceso de aprendizaje. El sistema de válvulas del Cholismo no se aprende en un mes ni en dos: la compensación de posiciones y las coberturas que convierten el sistema táctico en un engranaje perfecto necesitan de minutos de juego. Rodrigo es cada vez mejor dentro de este Atleti, pero aun no es el pivote alrededor del cual todo gira. Y creednos cuando os decimos que, cuando esto sea así el equipo será otra cosa. Diferente, mejor.

En Mónaco destacaron sobre todos los demás Griezmann y Koke. A ellos se sumó el impetuoso Giménez, el animal Costa y un chaval de 20 años que tenemos de lateral derecho y no para de correr, un tal Juanfran (lo de los 33 años que pone en su DNI es difícil de creer viendo partidos como el de ayer). Pero la victoria, como decimos, pertenece al 6 y al 7. Koke celebraba sus 50 partidos en Champions con un recital de pases en profundidad y llegadas al área para rematar jugadas que él había comenzado. Cinco años jugándolo todo pueden agotar física y mentalmente y, parece, la no convocatoria para la selección del canterano le ha quitado una pesada mochila de encima. Anoche en Mónaco se vio a un Koke que pensaba, que soltaba la pierna cuando era necesario y que tenía el instinto afinado; se vio al Koke que domina los partidos. Hasta el gol de córner vino botado por el de vallecas, un córner puesto al corazón del área y a la cabeza de Giménez, un córner que pasó del primer palo. Pero si Koke marcó el ritmo al que marchó el Atleti, Griezmann dejó las notas clave en la partitura rojiblanca.

Antoine es menos jugador de highlight y repeticiones que futbolista. El francés te deja una buena colección de goles, asistencias y regates cada temporada, imágenes con las que deleitarse en “informativos” y vídeos de YouTube para los profanos. Ahora bien, lo que convierte a Griezmann en uno de los mejores no son esos destellos, sino la capacidad para leer partidos y defensas. Se convierte el 7, en sus mejores noches, en un espíritu libre que flota entre líneas encontrando huecos donde no debería haberlos y filtrando pases que no deberían ser concebibles a ras de césped a través de ojos humanos. Griezmann hace mejores a los que le rodean y se hace mejor con las cualidades de los que le rodean a él. ayer midió esfuerzos y dominó la fase ofensiva, con la guinda del espectacular pase a Costa en el gol del Empate

Queda pues inaugurada la Liga de Campeones con victoria. Victoria trabajada, victoria con remontada sufrida y victoria con errores, sin duda, pero victoria al fin y al cabo. Si algo nos han enseñado las pasadas temporadas es que el error en el Atleti penaliza muchísimo, quizá demasiado, y esa es una lección que nos encargamos de reaprender cada año. Ni la mejor plantilla de la historia, ni obligación de jugar como el Brasil del 70, ni “al Cholo hay que pedirle más”, ni “no se pueden tener 100 millones en el banquillo”; aquí sólo importa trabajar y no creerse campeones de Champions en septiembre. El 1-2 en Mónaco marca el camino; el camino del trabajo y de ir todos a una, el camino del Cholismo.

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