El fracaso como punto de partida

"Nos motivamos jugando con la camiseta del Atlético de Madrid, no nos motivamos con el título de una competición." - Simeone

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Saúl, Griezmann y Koke en el Chelsea-Atleti

Esta Champions se nos fue ante el Qarabag, y punto. Aquella lesión de Koke en Bakú que dio lugar a la minicrisis atlética durante su ausencia ha acabado por dar al traste con las opciones de llegar a octavos. Es un fracaso, no hay otra manera de llamarlo. Pero ya está. Anoche en Londres, mientras esperábamos el milagro, los nuestros hicieron un partido que recordó en muchos sentidos a aquel de 2014 que nos llevó a la final de Lisboa. Y es que este Atleti, cada vez más, se parece mucho al que nos diese la décima Liga de nuestra historia. Y eso, por mucho que duela esta eliminación, no deja de ser una buena noticia.

Creíamos, no porque estemos locos, sino porque si a algo nos ha acostumbrado el Atleti del Cholo es a que no hay gestas imposibles. Nos hemos ganado el derecho a soñar con argumentos, igual que el Cholo se ha ganado el derecho a no tener que llegar a cuartos de final de Champions todos los años. Puede que hayamos fracasado en esta competición este año, pero este Atleti no ha fracasado, ni mucho menos. Quien se empeña en calificar esto ya, en diciembre, de mal año atlético es la prensa vikinga, el aquelarre de pseudoperiodistas que no son más que voceros del régimen corrupto y tendencioso que gobierna nuestro fútbol. No es bueno, claro que no, pero quizá este correctivo sea el principio del camino para algo grande.

Y es que la labor de este equipo era mantener el tipo hasta enero. Sobrevivir a la primera parte de la temporada aguantando la trinchera con escopetas hasta que llegase la batería antiaérea. Y no ha podido ser así en Champions. Insistimos, en Champions. Querer dar por muertos a los nuestros por el hecho de caer en la fase de grupos es resultar, cuanto menos, inocentes. Vendrá la Europa League, esa competición que sólo importa cuando la ganas, y la jugarán los suplentes. Los primeras espadas tendrán otra labor hasta el verano. Liberados de los partidos entre semana los nuestros tendrán sólo una misión, sólo una obsesión. Y un Atleti del Cholo con una obsesión es un equipo temible. Sobre todo en año de mundial cuando las estrellas de nosotros grandes tienden a dejarse llevar en los últimos meses de competición. Una expresión, la de “dejarse llevar”, que no tiene cabida en el vocabulario de Simeone. Para ejemplo está lo que pasó el último año que hubo mundial, aquel del glorioso resurgir atlético, aquel del gol de Godín, aquel de la décima Liga. La eliminación es un fracaso, sí, pero también es un punto de partida.

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Guillermo Valiente

Redactor de cholismo y fiel seguidor del Atlético de Madrid. Abonado desde el 1994 y perteneciente a la generación del doblete. Primero el atleti y después el resto. Su dureza dureza tanto dentro como fuera del campo recuerda a la de Bruce Harper.

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