Como aquel 0-0 en Málaga de hace 6 años

"Desde hace tres años y medio empezamos a estar en un lugar de privilegio que hace que evidentemente se reúnan muchas críticas por no ganar." - Simeone

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Deportivo de la Coruña Atlético de Madrid

Todo esto que llamamos Cholismo empezó con un 0-0. Por aquel entonces el Atleti era un equipo desahuciado, apeado de Copa por un Segunda B, clasificado a dieciseisavos de Europa League con más pena que gloria y deambulando por la mitad baja de la clasificación liguera. Todo comenzó con una gestión de una crisis. El Cholo llegó y convenció a todo el mundo de que no íbamos a ganar sólo por el nombre y les hizo creer que, sólo como equipo, sólo como un todo, el Atleti podía estar a la altura de su historia.Y se plantó aquel Atleti derrotado en Málaga y sacó un 0-0 que supuso el primer paso de lo que acabaría siendo un lustro en la cima. Ayer, en Coruña, aquel espíritu, aquel pararse,pensar y seguir adelante, fue lo que nos contó el partido de los del Cholo.

Comparar esta crisis (que la hay) con aquéllas previas al Cholo parece de mal gusto. Vale que en Champions necesitamos de un milagro para pasar, pero en Liga, con todo lo mal que parece que nos van las cosas, seguimos invictos y terceros en la tabla. Aún así, la medida del Cholo fue cerrar filas. Dispuso el once más guerrero que podía, con cuatro centrocampistas de desgaste, cuatro tipos cuya labor fue aportar la solidez que nos ha venido faltando últimamente. Augusto, Thomas, Gabi, y en menor medida, Saúl, se dedicaron a evitar que el Dépor pudiese pensar una vez traspasase el centro del campo. No fue bonito, no fue vistoso, pero funcionó.

Arriba, otra vez, el fallo en el control y la falta de ideas fueron constantes a lo largo de los 90 minutos. Ni Correa ni Griezmann primero, ni Gaitán ni Gameiro después, fueron capaces de hilvanar jugadas de ataque que diesen un halo de esperanza. Moría el partido y nos íbamos con otro punto en la maleta de tierras gallegas.Otro punto que no sabía bien ni mal, otro punto que llevaba la indiferencia consigo. Hasta que Lucas,con sus 21 años, con sus dos años jugando en primera, se rebeló contra ese punto. El francés tocó a rebato y marchó al ataque con una cabalgada sin controlen el minuto 90. Tuvieron que golpearle, tuvieron que lesionarle para poder pararlo. Allá, en la frontal, donde parecía que moriría el partido. Y allá que llegó Gabi para pisarla, y allá que apareció Thomas para, con un tiro violento de interior, de esos que hace el ghanés, poner un 0-1 que se gritó en cada casa atlética como si valiese una Champions.

Lo que podía haber sido otro drama acabó siendo un respiro. Por primera vez en mucho tiempo se agradece un parón de selecciones. Un parón que viene antes del derbi y que, en función de cómo salgamos de él, marcará el devenir de La Liga. En rojo tenemos marcado el mes de enero como si todas las soluciones estuviesen en la llegada de 2018. Pero lo cierto es que no se trata sólo de salir vivos de los próximos dos meses, se trata de recoger el cuchillo que parece habérsenos caído y volver a ponérnoslo entre los dientes. Se trata de volver a creer.

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Guillermo Valiente

Redactor de cholismo y fiel seguidor del Atlético de Madrid. Abonado desde el 1994 y perteneciente a la generación del doblete. Primero el atleti y después el resto. Su dureza dureza tanto dentro como fuera del campo recuerda a la de Bruce Harper.

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