El invariable punto contra el Girona

"Pudimos ganar o perder, la Liga esta bárbara" Simeone

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Girona Atlético Costa

Como una maldición llegó el tercer partido ante el Girona desde el ascenso del equipo catalán. Al igual que en las dos anteriores ocasiones el empate volvió a campear en el marcador al señalar el árbitro el final del encuentro. Un partido en el que el balón fue atlético y en el que se dominó a través de la posesión como mandan los cánones del oficialismo. Un dominio que no sirvió de mucho, por mo decir de nada.

El problema del Atleti del Cholo no es que no tenga jugadores para jugar a dominar la posesión o que no sepa hacerse con el control del balón, el problema es que cualquier contratiempo con un sistema de ese calibre es un mazazo moral. Y es que el Atleti se siente cómodo y se impone en la sobriedad. La seguridad defensiva y la electricidad ofensiva es la seña de este equipo y la manera en que sabemos jugarle a un euqipo de regional y al campeón del mundo. Así es como desesperamos, así es como agotamos a los rivales y les hacemos confiarse, cometer errores y, ahí, los matamos.

En el dominio estático, en la parsimonia, lo pasamos mal. Y ello es así porque cualquier error acaba por ser fatal en un equipo en el que se ataca con el corazón y se defiende con la cabeza. Cuando se invierten las tornas el experimento sale mal. Y el Girona de Eusebio l supo y se aprovechó, igual que lo hacía el Girona de Machín. Y es que este maldito equipo parece saber leer a la perfección los biorritmos rojiblancos desde que llegasen a Primera División. Anoche, VAR mediante, se aprovecharon de un penalti claro de Oblak para poner un 1-0 antes del descanso que, por momento, parecían capaces de aguantar hasta el final del encuentro. Aunque lo que acabó sucediendo fue que llegó el empate, el tercero en tres partidos contra los gerundenses.

Con Griezmann desaparecido, con Lemar intermitente y con Thomas, Rodri y Koke yendo de más a menos merced a errores puntuales de cada uno e los 3 centrocampistas, no fue hasta la entrada de Correa y Gelson que el Atleti se desperezó. Así, fueron los últimso 20 minutos del partido en los que se pudo ver a un Atleti más reconocible, con la velocidad de ambos extremos y la furia de Costa como seña de identidad. Un pase de 40 metros de Correa y un control brutal de Diego fue precisamente lo que dio lugar al empate.

Ahora toca repensar el equipo, toda vez que la mencionada furia hispanobrasileña va a estar de baja un buen rato merced a la recurrente lesión en el pie que viene sufriendo el último año. Toca repensar pero tampoco reinventar. La línea está clara: trabajo, tesón y solidaridad. Eso sí, la Liga sigue viva. Viva la Liga.

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