Tocados pero nunca hundidos

"Hay que levantarse, hacerlo por los que han venido al Bernabéu, por los que están en casa apoyándonos, por todos ellos" - Koke

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REal madrid Atlético Griezmann

Ganó el Madrid, ganó 3-0, ganó con tres goles del Imbécil, y ganó bien. No fue el Atleti que saltó al Bernabéu un Atleti cómodo, no fue un Atleti que pusiese el miedo en la grada de la pocilga. Fue un Atleti sin profundidad, deslavazado por momentos, pero siempre fiel a la entrega y al sacrificio que son nuestra identidad. Ni ganamos ni estuvimos cerca de hacerlo, nos pasaron por encima, pero seguimos vivos, seguimos pudiendo creer, y seguimos con la cabeza alta. Pese a los tres goles en contra los nuestros no dejaron de correr, no dejaron de entregarse, no dejaron de hacernos sentir que ellos son parte de ese algo que es superior a nosotros y que los que visten de blanco nunca entenderán. Ese algo que hizo que en el minuto 90 de partido y con 3-0 en contra en la ida de una semifinal de Champions, en el Bernabéu sólo se oyese el himno del Atleti. 4.000 personas silenciaron (otra vez) a 80.000.

El enésimo parche en el lateral derecho esta vez no dio sus frutos. Le tocó a Lucas que, cambiado de banda, no pudo o no supo contener las arremetidas de Marcelo y los desmarques de Cristiano. La maldición de ese lateral derecho está pesando demasiado en este final de temporada, circunstancia que sin duda viene derivada de la importancia capital que los laterales tienen en el sistema del Cholo. Las bajas de Vrsaljko y Juanfran (y más tarde Giménez) han acabado por dejar cojo a un equipo cuya firmeza depende en gran medida de esa posición aparentemente secundaria. Eso sí, parece que al menos el alicantino estará listo para la vuelta: un motivo más para poder creer.

Recordó el partido a los antiguos derbis toda vez que el Maligno se puso por delante cuando apenas habían transcurrido 10 minutos. Aquella historia mil veces vista cambió el relato de lo que, a buen seguro, el Cholo había preparado para la noche de ayer. Se quejan algunos de un posible fuera de juego de Cristiano en la jugada previa al gol, pero no debe eso hacernos perder el tiempo. El gol viene por un desbarajuste defensivo incomprensible y sólo por eso. Uno no puede esperar que en el ciervódromo le piten algo que no suele señalarse habitualmente. Puede que con la regla en la mano el árbitro hubiese tenido que pitarlo, pero lo cierto es que para lo que suele robar el Madrid, poco robaron ayer. Otra cosa bien distinta es el inexplicable y perturbador misterio que nadie sabe explicar de por qué Sergio Ramos se fue ayer del campo sin ver ni una tarjeta…escalofriante. Pero uno ya sabe que cuando va al centro comercial de la Castellana se va a a encontrar con un campo inclinado, tampoco es sorpresa. Visto lo visto en anteriores ocasiones casi hemos de dar gracias por el arbitraje de ayer, puede que no fuese el mejor pero, ojo, Atkinson al menos no es Clattenburg.

Sin embargo, si algo falló en el Atleti y puso mucho más cuesta arriba la eliminatoria fue quizá un exceso de ambición. Viendo cómo se desarrollaba el partido y lo lejos que estaban los nuestros de su mejor versión, el 1-0 no parecía mal resultado. Cierto es que necesitábamos estirarnos un poco y dejar de ser el sparring que parecíamos durante los 20 primeros minutos, y de hecho así lo hicimos cuando moría el primer tiempo. Ahí se vieron los mejores momentos futbolísticos de nuestros muchachos en toda la noche, algo que se diluyó tras el descanso. Partidos, fuera de sitio, imprecisos, cada ataque y cada posesión rojiblanca (ayer negra por imperativo UEFA) acababan siendo el comienzo de una contra vikinga. Y fue así, con sendas sucesiones de fallos, como el conjunto cerval consiguió poner la eliminatoria 3-0.

Duele perder en el Bernabéu, pero cuando lo mereces y no te roban escandalosamente, igual no duele tanto. La derrota de anoche da casi más lugar a la reflexión y a la introspección que al dolor. Que en un partido jugado con parches, y con una desconexión evidente entre lo que debía ser y lo que fue el Atleti, los vikingos acaben ganando con tres goles precedidos básicamente de rebotes igual no es tan buena noticia para ellos ni tan mala para nosotros. Que tanto se doren la píldora, que tanta columna de hoy y sonrisita en el trabajo no tengan en cuenta que hay un partido que ha de jugarse dentro de una semana igual no nos viene mal. Igual hay que agachar la cabeza hasta el miércoles, igual hay que asentir y callar, igual hay que dejarles verse en Cardiff. Igual hay que hacer todo eso durante siete días sólo para levantar un 10 de mayo a las 20:45 la cabeza bien alto y gritar, cantar y pelear hasta desgarrar nuestras gargantas. Quien piense que los últimos minutos europeos del Calderón se irán sin lucha es que no conoce en absoluto lo que ese lugar a la orilla del Manzanares es capaz de hacer. Se ha cantado mucho al honor y a la épica en los últimos años, pero quién nos dice que la historia que habremos de recordar toda nuestra vida no está a una semana de ser escrita. Quien nos dice que nuestras Ardenas, nuestra Zama, nuestro Austerlitz no será un 10 de mayo de 2017. Quien nos dice que no podamos soñar, que no podamos creer. Si no lo han entendido tendremos que volvérselo a explicar: Nunca dejamos de creer.

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Guillermo Valiente

Redactor de cholismo y fiel seguidor del Atlético de Madrid. Abonado desde el 1994 y perteneciente a la generación del doblete. Primero el atleti y después el resto. Su dureza dureza tanto dentro como fuera del campo recuerda a la de Bruce Harper.

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