Nunca dejes de creer, salvo si pierdes

"Competiremos como lo hemos hecho siempre" Diego Pablo Simeone

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sevilla atlético copa del rey

La última vez que el Atleti no llegó a unos cuartos de final de Copa del Rey cayó ante el Albacete, un segunda b, en primera ronda. Esa fue la última vez que el Atleti jugó una Copa del Rey sin Simeone en el banquillo, esa fue la última vez en la que nos despedimos antes de ser ocho en competición. En aquellas temporadas se rezaba a todos los santos para que la Copa la ganase un clasificado para Champions y, así, que la séptima plaza en Liga diese acceso a Europa League. Así, lejos siquiera de soñar con participaciones en Champions o con la consecución de títulos, vivíamos de victorias puntuales y pequeños arrebatos que nos calificasen para las rondas previas de la menor competición continental.

Conviene recordar dónde estábamos entonces y dónde estamos ahora cuando, segundos en Liga a finales de enero, la gente habla de fracaso y año de vergüenza. Conviene recordar también que esto sucede en el año en el que no pudimos fichar hasta enero gracias a la magnífica gestión de los que vendieron nuestro estadio y cambiaron nuestro escudo sin siquiera explicar el cómo ni el porqué. Conviene recordar que los últimos años esos mismos gestores se han dedicado a traerle a Simeone todo lo que el bueno de Mendes tenía a bien ofrecerles. Y, a pesar de ello, el Cholo compitió en Liga, en Champions y en Copa, año tras año. Conviene recordar todo esto antes de pedir cabezas para que no estemos pidiendo la cabeza equivocada.

Más allá del necesario ejercicio de memoria, y de la también necesaria relativización del momento actual del Atleti, lo cierto es que la segunda parte de ayer en el Pizjuán no tiene excusa posible. La primera parte había sido una batalla en buena lid, había propuesto el Cholo una suerte de 3-4-3 que poco a poco se fue haciendo con el dominio del encuentro. Con tres centrales bien resguardados la táctica venía a ser que Vrsaljko tuviese toda la banda derecha para él para poder poner todos los centros posibles. Esos centros solían llegar al segundo palo donde aparecía Saúl o al centro, donde casi aparecía Gameiro, casi aparecía Griezmann y casi aparecía Correa. Sobre el campo se plasmó lo que había planeado sobre el papel el Cholo. Eso sí, nos costó un gol. Ni medio minuto tardó el Sevilla en adelantarse a un Atleti que todavía no había entendido la disposición táctica. En cualquier caso, irrelevante ese gol dado que necesitábamos dos igualmente, los nuestros terminaron los primeros 45 minutos hechos a la disposición táctica y poco a poco encerrando al Sevilla espoleados por el golazo que se encontró Griezmann.

Pero tras el descanso el Cholo dejó de lado su invento y volvió a las dos líneas de 4 de siempre. Probablemente no era sino una gestión previa a la futura entrada de Torres al campo para compartir delantera con Gameiro. El nuevo plan podía tener sentido, podía ser el camino para la remontada, pero transcurridos un par de minutos Correa (el bueno, el del Sevilla) encontró el hueco que en defensa de tres cerraba Giménez, y que en defensa de 4 no cerraba nadie, y entró como Pedro por su casa en el área atlética. Allá llegó Saúl revolucionado, al bulto, y arrolló al atacante del equipo andaluz: penalty claro y 2-1. Sólo hizo falta que Correa, el nuestro, fallase una ocasión clara minutos más tarde para que los nuestros bajasen los brazos y, sin ambición, sin garra, sin ganas, dejasen que el partido se apagase sin plantar batalla.

Se le puede achacar al Cholo los inventos de anoche, se le puede achacar unos cambios un tanto extraños e incluso se le puede reprochar la elección de inicio en algunas posiciones claves; pero la falta de compromiso, el encogimiento de hombros constante de todo aquel que pasó por la delantera atlética anoche, eso no s ele puede achacar al Cholo. Ni eso ni lo que es responsabilidad de los que mandan, a los que en el Metropolitano no se les ha dedicado a día de hoy ni una mención, ni una mala mirada. Curioso.

insistimos, tiene mucha culpa el Cholo de esta eliminación de Copa. Tanto el segundo tiempo de ayer como los últimos veinte minutos de la ida deben pesar en su conciencia. Pero de ahí a pedir su marcha hay un mundo. Un mundo lleno de desmemoriados, por lo visto. Un mundo lleno de gente que ayer se apresuró a descolgar de sus muros de Facebook sus fotos del Calderón con el “nunca dejes de creer” impreso en las gradas. Los hay que creyeron en segunda, los hay que penaron en la media tabla durante años, y los hay que empezaron a creer cuando se ganó la Liga. Estos últimos hacen más ruido y parecen mayoría, pero no lo son.

Somos más los que sabemos qué significa ir segundos en enero, somos más los que asumimos que no todos los años se puede llegar a finales, que en los casi 60 partidos que se juegan en un año hay que aprender a ganar jugando bien, mal y regular. El que quiera paseos en todos los partidos que juegue al FIFA o se haga del Barça. El que hace una semana hablaba de ganar la Liga y hoy habla de no clasificarse ni para Champions que se mire en el espejo. EL que hace dos años decía que el Cholo debía ser el Ferguson del atleti y hoy quiere echarle no sabrá que Ferguson estuvo 4 años hasta que ganó su primer título y que en sus seis primeras temporadas (las que lleva el Cholo en el Atleti) sólo gano una FA CUp y una Community Shield. Critiquemos, exijamos, pidamos, pero sepamos de dónde venimos y quienes somos. Somos los que están con el equipo en las buenas y en las malas. En las buenas. Y en las malas.

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