Cada día te quiero más

"Todos los equipos compiten, pelean, ganan fuera de casa y eso nos permite una Liga más competitiva que cuando Ronaldo y Messi decidían el campeonato." Simeone

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Año tras año el partido en Villarreal acaba siendo un suplicio. Da igual si el Atleti está en la mejor racha de la temporada y el equipo amarillo en la peor, algo tiene el Estadio de La Cerámica que hace que los muchachos del Cholo se encojan. Y la historia suele ser la misma: una primera parte en la que los nuestros controlan más o menos el partido, hacemos un gol de casualidad y acabamos encerrados en nuestra área recibiendo uno o dos goles de rebote. Siempre es igual. Solo que ayer Oblak decidió que no, que dos no, que como mucho entraba uno.

El VAR no entra en manos en el área del rival del Atleti

También es cierto que la historia del partido podría haber sido muy distinta si el árbitro, el VAR o la Virgen del Camino hubiesen señalado el clamoroso penalti que tuvo lugar en la primera parte. Unas escandalosas manos que cortaron un disparo que iba a puerta (¡a puerta!) fueron revisadas y descartadas por el equipo arbitral. Tras los dos penaltis del Bernabéu y éste de Villarreal empieza a ser reiterativo, cuando no oscuro, el modo en que se emplea esta nueva justicia en los partidos de los chicos del Cholo. El videoarbitraje puede estar bien, pero los árbitros siguen siendo igual de malos.

Amar a un esloveno

En cualquier caso, quién sabe si con ese penalty no se hubiese repetido la historia. El doble cambio que hizo el Cholo en el descanso cambió la solidez del cuatrivote (término falaz en realidad pero que, por los ladridos que produce entre los herejes del cholismo, gustamos de usar)  por un equipo más clásico que dio algo más de fluidez al equipo pero acabó suponiendo una desestructuración táctica. Dicho esto, con la línea defensiva tirada en nuestra frontal, la última media hora del partido se convirtió en una sucesión de ocasiones locales. Tanto fue así que Simeone leyó que la pareja Lucas-Giménez convertía su exceso de celo y energía en más un problema que una solución y dio entrada a Godín para poner cabeza en esa defensa. Aun así, llegaban y llegaban, pero allá donde llegaban se encontraban a un esloveno de casi dos metros que parecía medir cinco. De todos los colores las sacó Oblak pero fue en tres mano a mano donde la figura de Jan volvió a escribir una gran noche en su currículum. Quien a estas alturas dude de que tenemos al mejor portero del mundo lo hará porque no lo ha visto jugar, si no no se entiende.

La frustración que pudiésemos sentir durante el partido, y especialmente durante la última fase de éste, debe ser puesta en su justa medida. Este año en el que, por fin, parece que tenemos una Liga de verdad, con sus veinte equipos y sin atracos mayúsculos de los dos grandes por el momento, el sacar un punto de un estadio a priori difícil en semana de Champions puede ser valorado como un buen resultado. Sacamos un empate con justicia, si es que eso existe en el fútbol, en un campo tradicionalmente gafe para los nuestros. Dejemos de ganar o perder títulos en función del partido del fin de semana y creamos. Creamos en este equipo, hay motivos. Y sobre todo hay portero, el mejor.

PD: Se pueden hacer equipaciones más feas que la del Atleti ayer, pero es difícil, muy difícil.

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