Sentir para creer

"Estoy convencido de que se puede" - Simeone

0
Saúl Atlético Eibar

Una grada excesivamente nerviosa, un equipo que genera infinidad de ocasiones y le cuesta un mundo hacer gol, y un árbitro malo, malísimo, de esos que sólo tenemos en España. Esta breve descripción del partido bien puede aplicarse a la gran mayoría de los partidos jugados este año en el Calderón. Como en la mayoría de ellos, el encuentro ante el Eibar se acabó saldando con una victoria local por 1-0. Demasiado trabajo y tensión que acabaron generando una explosión de fe y amor por unos colores cuando finalizó el encuentro. Estamos listos para el miércoles, puede pasar lo que sea, pero estamos listos.

Como decíamos, el nerviosismo fue la tónica habitual entre el respetable del Calderón. Un año raro este: se ha alcanzado el lleno en más ocasiones que en casi ninguna temporada y, sin embargo, nuestro templo ha estado más silencioso y quejumbroso que nunca. Algo que fue especialmente sangrante cuando el Maligno visitó nuestra casa allá por la primera vuelta. El murmullo a todas luces injustificado de la grada se ha convertido en banda sonora habitual haciéndonos temer a muchos por una conversión a “nuevos ricos” del fútbol que lejos está de la idiosincrasia atlética. Ahora bien, dicho esto, todos los temores se diluyen cuando uno se queda quince minutos tras el final del partido para cantar junto a 50.000 almas a la remontada frente al Madrid. Se puede creer.

La sucesión de ocasiones, por su parte, fue casi tan ridícula ayer como ante el Villarreal. Y, como ante los castellonenses, existía el temor de que el Eibar llegase una sola vez y se llevase los tres puntos del Manzanares. Mirándolo por el lado bueno y, toda vez que necesitaremos de al menos goles el próximo miércoles, lo cierto es que los nuestros se hartaron ayer de llegar al área visitante y de generar ocasiones. Al final fue Saúl, como otras veces fue Griezmann, el que acertó a enganchar un balón en la frontal para hacer el golazo de la noche. Tenemos que creer.

Si algo especialmente malo salió del encuentro fue la expulsión de Godín con dos tarjetas en 3 minutos. Un nuevo show de Fernández Borbalán, que sigue empeñado en demostrar que es el peor árbitro de toda la primera división, acabó con el uruguayo en vestuarios. Pero más que el inútil del colegiado en la retina queda la salvadora intervención de Tiago en el último minuto. Un pie que entra en la trayectoria del balón en el minuto 90 para sacar un disparo que se colaba dentro. Una reacción épica que marca el camino, que dice que sólo hay un camino:la fe. Fe en el Cholo, fe en la remontada, fe en que el miércoles se puede escribir la historia. Creemos.

COMPARTIR
Artículo anteriorTocados pero nunca hundidos
Artículo siguienteHasta la última gota de sangre
Guillermo Valiente

Redactor de cholismo y fiel seguidor del Atlético de Madrid. Abonado desde el 1994 y perteneciente a la generación del doblete. Primero el atleti y después el resto. Su dureza dureza tanto dentro como fuera del campo recuerda a la de Bruce Harper.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here