Filosofía intacta

"Una final más" Diego Pablo Simeone

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Mandzukic Supercopa

No fue una venganza de Lisboa. Esa ya llegará. Lo de ayer en el Calderón fue una simple muestra de que si se trabaja y se cree, se puede. Un ejemplo de lo que es el Cholismo, una demostración más de que por encima del individuo está el grupo, por encima de del grupo está la idea, y por encima de todo está Simeone. La vuelta de la Supercopa nos dejó claro que, se vaya quien se vaya, sólo hay un hombre imprescindible en este equipo, y no se viste de corto.

El héroe croata

Primer partido en nuestro Templo de la nueva temporada y apenas hizo falta un minuto para que Mandzukic hiciese olvidar a quien quiera que fuese el delantero del año pasado. Un balón en largo de Moyà lo peinó Griezmann y el croata la enchufó para dentro. El tanto fue la máxima expresión de este Atleti y la promesa de que la dupla de ataque este año nos va a dar muchas alegrías.

Pero no sólo el gol coronó a Mario como nuevo ídolo rojiblanco. El 9 bregó y luchó como nadie y dejó claro que no va a haber balón en largo que él no toque o persiga. Algo similar a lo que prometió Griezmann. Antoine fue creciendo con el paso de los minutos y en cuanto coja la dinámica del Cholo será un arma más que potente de nuestra maquinaria. Esto promete.

Sólo hubo un equipo

Pero no sólo la delantera brilló. Los nuestros se comieron al Maligno en todas las líneas. El partido de Gabi y, sobre todo, Tiago es una lección de cómo debe jugar una pareja de mediocentros. Atrás Siqueira subió el nivel hasta estar a la altura de los Miranda, Godín y Juanfran y en la portería Moyà sacó la que tenía que sacar. De no ser por un par de latigazos que los jugadores del Madrid sacaron de la nada el bagaje ofensivo de los visitantes podría haber sido inexistente.

Fernández Borbalán quiso repetir faena

Tuvo a bien la Federación Española designar para el partido al mismo colegiado que ya la lio allá por estas fechas hace un año en el Camp Nou. Ese que expulsó a Filipe porque Alves le metió un puñetazo. El mismo que se inventó un penalti a favor del Barcelona que Messi acabaría fallando. Y el mismo que se pasó todos los minutos de tiempo añadido expulsando a Arda, que estaba en el banquillo.

Pues bien, ayer se volvió a gustar. Juanfran salió tras un golpe y, una vez tratado por lo médicos, pidió volver. Borbalán decidió que no, que iba a ponerle pimienta a la Supercopa. Dejó que el Madrid realizase varios ataques sin que Juanfran se incorporase, con fuera de banda de por medio incluido, y nos desquició a todos. Si en la grada se saltó, el Cholo no fue menos. La chulería y prepotencia del colegiado quedó demostrada definitivamente cuando mando al Jefe a los vestuarios. Una vez más, increíble.

El Atleti es un equipo sucio

Esta afirmación llevamos soportándola desde que empezamos a ganar títulos a las órdenes de Simeone. Incluso lo dicen del partido de ayer, en el que fuimos intensos, sí, pero nunca sucios. Sucio, para el que esto escribe, es saltar siempre con el codo por delante; sucio es placar a los jugadores rivales y que el árbitro no saque ni una amarilla; pero sucio de verdad, guarro como nada, es pegarle un puñetazo en la nuca a un compañero de profesión cuando vas a rematar un córner. ¿Menciones a esto en la prensa de hoy?: Cero.

Pero que ladren, que ladren. Cuanto más fuerte rabien más amplia será nuestra sonrisa. La Supercopa es la promesa de lo que vendrá este año. Cuando se adapten los fichajes, cuando el sistema se acople a ellos y cuando llegue (si llega) el último fichaje, la nave seguirá el curso que marque nuestro Capitán, y ya sabemos que ese es un curso de victoria y gloria. Aunque sea un título menor, que lo es, esta Supercopa es un título más y como tal hay que valorarlo. Pero no ha sido esta la venganza de Lisboa, esa está por llegar, esa será grandiosa.

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