Épica y fútbol contra la ansiedad

"No dejamos de insistir" Diego Pablo Simeone

0
atletici real sociedad filipe luis

El frío lamió por primera vez de verdad la grada del nuevo campo atlético y se mostró tan duro y tan intenso como lo hacía en el Calderón. Lo que antes hacía el río ahora lo hace el erial que rodea al Metropolitano, dando lugar a un ambiente gélido que, como ya sucediese ante la Roma, se convirtió en caliente merced a una grada que empieza a reconocerse a sí misma. Poco a poco se despereza el Metropolitano, poco a poco la identidad empieza a hacer acto de presencia en un estadio que hasta hace nada era poco más que un sitio turístico que no hacía sino recibir visitantes con ganas de conocer la novedas. La afición, el equipo y el Cholo empieza ya a creerse que esta es su nueva casa. Y ante la Real eso fue lo que ganó el partido.

Una victoria que sabe a gloria después del empate del Barça y después de haber ido perdiendo durante buena parte del partido. Ese gol en el último minuto curó una ansiedad y una desesperación que se había instalado en la grada, pero no en el equipo. Cierto es que el Atleti adoleció de los mismos problemas cuando se trataba de encarar la portería de Rulli que en la peor fase de la temporada: Correa se convirtió ante la Real en una suerte de Vietto ante el Elche, incapaz de ver puerta cuando lo más difícil parecía fallar la ocasión, y Gameiro volvió a las andadas con muchas imprecisiones a pesar de echarle ganas hasta que fue sustituido por un Torres que aportó más en 15 minutos que lo que había aportado hasta ahora en la temporada. Pero también es cierto que el pánico no cundió; en lugar de lanzarse a la desesperada a por el empate (y más tarde a por la victoria), los nuestros mantuvieron la cabeza fría y las piernas frescas. Sin abusar del balón largo, con la idea  de insistir e insistir pero sin perder la cabeza, el segundo tiempo se jugó completamente en campo donostiarra a excepción de un par de balones largos que sorprendieron a un sobrerrevolucionado Giménez.

La primera parte, sin embargo, había sido extraña, con unos primeros 15 minutos que parecían prometer un partido apacible, pero que se complicó con el paso del tiempo. Dos errores atrás en la entrega hicieron que los nuestros se asustasen y retrasasen la línea, acongojados. Fue entonces cuando la Real cogió aire y puso en aprietos la salida del balón rojiblanca hasta que llegó el penalty, justo y tonto, de Oblak. 0-1 y mucho partido y sufrimiento por delante.

Una barbaridad de slalom de Saúl y un gran recorte y remate de Filipe Luis (espectacular todo el partido el brasileño) pusieron el empate. Y cuando moría,, cuando agonizaba el partido con el 1-1 en el marcador, llegó el balón colgado al área pequeña, el cabezazo de Saúl y la entrada con todo al segundo palo de Griezmann. Un remate, el del francés, que puso el 2-1 en el marcador, que devolvió la fe a la grada y que mantuvo la llama de la Liga viva haciendo que, adía de hoy, este siga siendo el mejor comienzo liguero de la historia del Atleti. Hay motivos para sonreír.

COMPARTIR
Artículo anteriorTodo de cara
Artículo siguienteGanar, y después creer
Guillermo Valiente

Redactor de cholismo y fiel seguidor del Atlético de Madrid. Abonado desde el 1994 y perteneciente a la generación del doblete. Primero el atleti y después el resto. Su dureza dureza tanto dentro como fuera del campo recuerda a la de Bruce Harper.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here