Uno de nosotros

"Soy uno más de vosotros con la suerte de poder defender estos colores en el campo" Don Gabriel Luis Fernández Arenas en la celebración de la Copa del Rey 2013

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El día en que Gabriel Luis Fernández Arenas deja el Atleti es el día en que muere el primer Cholismo. Por mucho que nos pese hoy el Atleti del Cholo es otra cosa, se nos va el legatus de las tropas cholistas. El mayor ejemplo de fraternidad y solidaridad visto en un campo de fútbol en todos estos años. El Capitán. El nombre que se te venía a la cabeza cada vez que el Cholo pronunciaba una de sus frases, como si Gabi ya las tuviera escritas en su código genético. Se va el hombre que se puso el 14 de dorsal en honor al Cholo antes de que el Cholo fuese su entrenador. Se va lo que hubiésemos sido todos nosotros si hubiésemos valido para jugar al fútbol

No tiene Gabi el mejor disparo, el mejor pase o la más alta velocidad punta; no hay regates imposibles en su repertorio, ni goles acrobáticos, ni pases mirando al tendido. Hay muchas cosas que ni tiene ni hay en la carrera de Gabi. Pero hay dos cosas que los poros de Gabriel Luis Fernández Arenas exudan a borbotones: Atleti y fútbol. Por eso, para los que estas dos palabras son sinónimos, para los que no tienen ningún interés en la segunda si no va unida a la primera, para nosotros Gabi tiene un lugar privilegiado dentro de nuestro Olimpo. Un lugar junto a los Simeone, López o Arteche, un lugar que sólo se gana cuando se juega con el corazón, y de eso Gabi ha dejado más que suficiente en el campo.

Y no le falta calidad a Gabi, ni mucho menos. Pero la cuestión es si esa calidad daba para jugar dos finales de Copa de Europa, si esa calidad daba para ser el líder indiscutible de un equipo que salió del cenagal de la Historia de su mano y la del Cholo para dar lugar a la época más gloriosa del Club. Y sobre el papel cabría decir que no. Sobre el papel Gabi es un centrocampista con una lectura táctica por encima de la media y con un físico brillantemente trabajado (eso o tiene seis pulmones). Ahora, sobre el campo es algo más, sobre el campo y bajo la rojiblanca con el 14 a la espalda Gabi es el Atleti, Gabi es nuestra identidad, es el “échale huevos”, es el “hasta reventar” y, sobre todo, es el “derrochando coraje y corazón” del himno.

Gabi es todo eso que hemos defendido en escuelas, trabajos, bares y charlas que era el Atleti. Gabi es ese tener que esforzarse más que nadie, durante más tiempo, para obtener aparentemente menos recompensa. Aparentemente, porque cualquier recompensa conseguida así, y conseguida para los tuyos, valdrá siempre mucho más que aquélla que no tuviste que luchar y que conquistaste sin identidad. Aquellos que sólo entienden el fútbol como la victoria del mejor no entenderán jamás por qué Gabi es uno de los grandes. Aquellos que se emocionan más con un regate que con un carrera solidaria a tapar el hueco del compañero no entenderán jamás por qué Gabi es un símbolo. Aquellos que no han soñado alguna vez en su vida con meterle al Madrid el gol desde 40 metros que les metió Gabi no entenderán jamás porque la vida es mucho más bonita cuando en tu equipo juega un madrileño con el 14 a la espalda y el brazalete de capitán en el brazo.

Y es que la vida es, a día de hoy, mucho más fea que hace unos días. Lo es porque ya no jugamos en el Atleti. Sigue habiendo muchos canteranos, sigue habiendo mucho atlético en la plantilla, pero Gabriel éramos nosotros. El 14, Gabi, era cualquiera de nosotros habiendo trabajado mucho más por su sueño. Era cualquiera de nosotros teniendo el doble de pulmones. Era cualquiera de nosotros dedicando lo que debe ser un cociente intelectual hecho para diseñar cohetes a entender y dominar el fútbol. Se nos venderá que los grandes del fútbol son aquellos que juegan a un nivel por encima de los demás, que tienen unas condiciones innatas y un talento que les hace destacar, los que ganan balones de oro. Pero los verdaderos héroes de este juego son aquellos que, sin tener unas condiciones de partida que les pongan en ventaja, acaban siendo dominadores. Y que nadie se engañe, que Marca, As y las convocatorias falaces de la selección no nos lleven a engaño: Gabi es uno de los mejores centrocampistas que ha tenido la Liga en su historia y un absoluto dominador de la parcela central de las últimas temporadas.

Hoy somos menos nosotros. Hoy el Atleti es menos Atleti. Aun siendo cierto que nadie está por encima del escudo, algunos forman parte de él y, sin Gabi, se nos cayó un pedacito. Hasta siempre Capitán, hasta siempre 14, como ya se le dijo al Cholo cuando marchó por última vez antes de volver para reinar: “Que Dios te devuelva todo lo que nos diste”, que nosotros no somos capaces.

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