La lucha sigue

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partido frente al espanyol

Dominado de principio a fin, incluso con 10, el de ayer fue un partido que reafirmó que se ha abandonado el valle de forma de los últimos partidos. Con ritmo, entrega, un Falcao que vuelve a estar y un Diego Costa que sigue estando, afrontamos una semana vital para confirmar esta temporada heroica. Llegamos al Sánchez-Pizjuán preparados, listos para la guerra.

Y llegamos segundos en Liga. Aunque frente al Espanyol dio la sensación de que ahí arriba estamos empezando a molestar. Por lo que se vio ayer, hay un nuevo reglamento: derribar a un contrario siendo el último defensor ya no es expulsión. Sucedió dos veces en la primera parte y dos veces sancionó Clos Gómez la jugada con amarilla. Extraño pero excusable. Como también lo fue el que el conjunto catalán dedicase la mayoría de sus esfuerzos a parar a Radamel y a Costa con faltas. Tampoco derivó aquello en un exceso de amarillas. A veces pasa. Todo esto se hubiese entendido si una faltita en el centro del campo de Gabi, al final del primer tiempo, no hubiese supuesto que el árbitro le sacase la segunda tarjeta al capitán. Ni se entiende ni se excusa.

En cualquier caso, la realidad es que el primer tiempo fue una exhibición física y mental de Diego Costa. Reventó y desquició a la defensa de Aguirre. Provocó el penalty con una carrera en que recuperó 5 metros de desventaja en una distancia de 10, lo mismo que había hecho 10 minutos antes para provocar lo que debería haber supuesto la expulsión de Casilla. Nuestro martillo pilón particular repitió una y otra vez el ejercicio de machacar con desmarques a la zaga de Aguirre. Ello supuso que se volviese a ver a un Falcao más liberado, con más huecos y con la consiguiente relevancia en el ataque cholista.

Y la segunda parte fue la vuelta de la épica al Calderón. Con uno menos sobre el campo el equipo trabajó y trabajó. Tiago, reconvertido desde hace un año a medio centro de salida, se desfondó haciendo el trabajo que ya no podía hacer Gabi. Raúl, el Cebolla y Mario aportaron desde el banquillo lo que hasta entonces habían aportado los titulares. Todos sumaron, todos ganaron. Se acabó sufriendo y pidiendo la hora, pero la conclusión del partido confirmó una nueva victoria en casa para mandar al hincha rojiblanco de vuelta al hogar con el corazón henchido de orgullo y la fe inquebrantada.

En este panorama llega la vuelta de las semifinales de Copa. Fuera de una Europa League que, no nos engañemos, estorbaba más de lo que ilusionaba, confiamos al partido contra el Sevilla el añadir un ‘plus’ de ilusión a esta, ya de por sí, ilusionante temporada. Con confianza y fútbol nuestros héroes marchan a Hispalis a dejar claro cuál es nuestro lugar. Este miércoles es el momento de soñar con que el ‘Volveremos’ que cada 15 días atrona las gradas del templo se convierta en realidad.

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