Las cosas del Marqués

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Entrenador de la selección española

Ayer se jugó la semifinal de la Copa del Rey y fue un partido intenso, vibrante y que dejó la eliminatoria abierta para la vuelta. Pero no vamos a hablar de eso. Hoy queremos analizar cuál debe ser el criterio de un seleccionador español a la hora de confeccionar una lista para disputar un amistoso.

Lo más importante es que vayan muchos de los dos grandes de España. Conviene hacerlo no sea que se te echen encima las principales cabeceras del país. Si llevas 4 años llevando a un suplente de uno de esos equipos que no juegue más de 5 partidos al año, a estas alturas te puedes permitir no convocarlo para un amistoso. Eso sí, algún tipo suplente que no juegue habitualmente tiene que ir. Lo suyo es que elijas a uno correspondiente al otro grande, para compensar.

Pues bien, una vez que tu lista rezuma oficialismo toca llenar los pocos espacios en blanco que han quedado. El seleccionador inexperto y poco avezado, quizás, se plantearía que el criterio para seguir con la selección sería mirar la clasificación y buscar entre los mejores. ERROR. Eso sería demagogia y populismo. Es mucho más justo y objetivo, por ejemplo, elegir a un jugador del cuarto clasificado y a otro del… pues no sé, pongamos que del undécimo. Así dejarás claro que tu criterio no es influenciado por modas o tendencias.

¿Y ahora? ¿Será, quizás, el momento de evaluar el rendimiento y el juego de los seleccionables y dejar de lado si han jugado en tal o cual cantera o si han salido en tantas portadas y monográficos? ¡No! Eso sería cometer un error de principiante. Ahora hay que mirar en Inglaterra que, como todo el mundo sabe, es la mejor liga del mundo con su espectacular juego de área a área (antes conocido como “juego al pelotazo” o “clementismo”). Aquí, eso sí, los criterios son más aleatorios.

Ponte que, por ejemplo, llevas desde que llegaste llevando a un delantero que no le mete un gol al arco iris sin que nadie entienda por qué, este amistoso es el momento de dejar de llamarlo, sobre todo si está en el mejor momento de forma desde que empezaste en esto de seleccionador. Sería el momento, pensarías, de llevar al maximo goleador español de la Premier. Pues no, mal, muy mal. Tira los dados y, por ejemplo, elige al portero del séptimo clasificado, lleva a un par del sexto, a otro par del tercero y listos.

Ahora sí, ahora es el momento de coger la tabla clasificatoria de España y empezar a bajar. Y arriba, casi en la cima, te encuentras con que hay un equipo que va segundo y del que no has elegido a nadie. Curioseas un poco y te enteras de que, además, está en semifinales de copa y ganó la última edición de la Europa League y de la Supercopa de Europa. No sólo eso, sino que, para más inri, tienen un sexteto de españoles que juegan habitualmente y que tienen un peso importante en el vestuario y el juego del equipo.

Con todo ello sobre la mesa es cuando te planteas que podrías llevar a alguien de ese equipo. Pero entonces recuerdas que la última vez que llevaste a uno de ellos cometió un error que costó un gol y, por ello, debe ser castigado. Además, te acabas de dar cuenta de que encima no te quedan huecos en la lista. Pues nada, quizás para la próxima. Tampoco pasará nada, nadie te lo va echar en cara. Lo más, la afición del tercer grande de España te seguirá agradeciendo el respeto que demuestras siempre hacia su equipo pero, ¿a quién le importa eso?, total, has ganado ya un Mundial y una Eurocopa sin nadie de ellos, ¿por qué les iba a ofender?

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