El Cholismo de Griezmann

"Desde el trabajo el equipo siempre tiene un 10" - Simeone

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Griezmann Málaga Atlético

El partido se acabó a los 45 segundos. Lo acabó el Atleti. Ni un minuto transcurrió hasta que marcó Griezmann y sentenció cómo habría de ser el encuentro a partir de entonces. No hay nada que potencie el Cholismo como un gol fuera de casa nada más comenzar. Probablemente no hubiese cambiado mucho el desarrollo del encuentro si no se hubiese inaugurado el marcador tan pronto, pero pocos dudaban de que tras ese balón picado de Griezmann los tres puntos iban a marchar para Madrid, y así fue.

Tres rebotes bastaron para dejar a Antoine solo ante Roberto para que el francés pusiese el 0-1, con recuerdo al ‘Cholito’ Nacho Barberá incluido. Tres rebotes que decidieron el partido. A partir de ahí el Málaga, urgido por su público y por su situación en la tabla, se movió en la impotencia de ser incapaz de meterle mano a la sobria y seria disposición táctica atlética. Los nuestros se dedicaron a hacer lo que mejor saben hacer, cubrir huecos. Arriba Costa fijaba constantemente a los dos centrales mientras Griezmann se dedicaba a aparecer en los huecos que parecían entre líneas. La llegada del 18 ha liberado al 7 hasta tal punto que resulta casi imposible que la fase ofensiva atlética se desarrolle sin que aparezca el francés en algún momento. Con Diego en el campo Antoine es mejor, el rival es pero y el Atleti es un tanque difícil de parar.

Pero más allá de la incidencia de Costa en nuestro juego, lo cierto es que el partido que se marca Griezmann ayer es una lección de Cholismo. Lo que arriba antes no le saca ahora parece sencillo, y cuando al de Macon le salen las cosas arriba se convierte en un futbolista total. Porque esa es la manera de jugar de las estrellas bajo el mando del Cholo. Aquí no caben los que andan, no entra en el Cholismo el jugador tocado con una varita que se reserva para cuando tiene el balón. Griezmann a pasado de ser un buen jugador a ser una referencia gracias a lo que Simeone ha hecho con él. Lo que hace sin balón, su manera de ocupar espacio y sus carreras para sacar limpias pelotas defensivas es la quintaesencia del Cholismo.

Así pues, aguantó el Atleti 90 minutos con el 0-1 sin sufrir, sin conceder ocasiones. Sólo una falta desde 40 metros pisó en problemas a Oblak. Pero esa, la que tuvo el Málaga, la sacó el esloveno sin problemas. Cosas de ser el mejor portero del mundo. Por delante de Jan, Lucas y Giménez se comieron cada balón dividido y cada pelota aérea como dos centrales veteranos. Lo que para cualquier equipo sería un drama, perder a tus centrales titulares, en el Atleti no tiene mayor desarrollo. Si no juega uno juega otro, y aquí no pasa nada.

Todos sabíamos que tras ese 0-1 tan pronto no íbamos a ver un partido bonito. Todos sabíamos que no iba a ser un encuentro para que los grandes medios cantasen las alabanzas del Atleti. Pero todos sabíamos que ese partido lo íbamos a ganar. Y eso, a su manera, es precioso. Porque ya no es una cuestión de fe, ya no es una cuestión de creer, ya es simplemente una cuestión de costumbre. La costumbre ya no de ganar, sino de saber ganar. La costumbre de tener al Cholo en el banquillo.

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