Entre un cinco, un siete y un trece se saca un punto

"Como aficionado del Atleti me siento sumamente orgulloso de cómo logramos competir" Diego Pablo Simeone

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Hubo 20 minutos en los que el Atleti a punto estuvo de llevarse el derbi. Y cuando decimos a punto es a centímetros. Centímetros son los que pudo mover la mano Keylor Navas para que el fusilamiento de Koke no le doblase los dedos y el balón le rebotase en la palma de su mano. Centímetros, esta vez cúbicos, de sangre son los que le faltaron a Correa para llegar al balón que le regaló Griezmann, para creerse ese pase, para asumir que era el delantero del segundo clasificado de la Liga española y no estaba simplemente dándose un paseo por un centro comercial. En esos 20 minutos, los que siguieron al gol del maligno, el Atleti pudo llevarse el derbi. En los otros 70 fue el Madrid el que estuvo más cerca.

Fue un derbi típico más allá de eso. Simeone le regaló a Vitolo la oportunidad de reclamar relevancia dentro del equipo con una titularidad que sorprendió pero que entra dentro de esos planes ocultos que figuran en la cabeza del Cholo. El canario no tuvo su mejor partido aunque, fueras de juego aparte, se le vio voluntarioso y fue precisamente gracias a una llegada suya que Griezmann se quedó con el balón muerto que supuso el 1-1. Y es que si alguien tenía que aparecer era el francés. Antoine fue en el Cerdódromo el mejor Antoine. No hubo balón que pasase por él que no acabase donde debía, no hubo jugada perdida si el siete era el que intervenía.

Pero eso se esperaba. Igual que se esperaba el enésimo partidazo de Oblak, empeñado en demostrar partido tras partido que no existe portero en el mundo que le haga sombra. Pero si alguien se coronó, si alguien dominó el espacio que ocupaba sin mácula, ese fue Thomas. El ghanés se marcó un clínic, otro más, de en qué consiste ser mediocentro. Dominó su posición, dominó la salida de balón y dominó, él solito, al centro del campo madridista. Nadie puede dudar de la entrega y sacrificio de Gabi, del recorrido de Saúl o de la capacidad de creación de Koke, pero nos faltaba Tiago. Ya no.

El partido deja también una fuerte preocupación por la capacidad de control de los servicios médicos del Real Madrid. Como ya sucediera contra el PSG, ayer se sucedieron los episodios de lo que parecen fuertes vértigos por parte de Toni Kroos. El alemán parece que no puede entrar en el área sin caerse y alguien debería tomar cartas en el asunto y proceder a una revisión en profundidad de su aparato auditivo. De la capacidad visual de los 70.000 turistas de la grada ya hablamos otro día.

En cualquier caso el Atleti mantiene los cuatro puntos de distancia sobre el maligno, y le añade el goal-average a favor. Mientras la Liga parece ya escaparse del todo, hoy por hoy el Valencia es el único equipo que pone en jaque la segunda plaza. Bastará con no fallar a partir de ahora, pudiéndonos centrar en la Europa League de aquí a mayo y esperar milagros en el campeontao doméstico, por si acaso. En cualquier caso todavía habrá quien le ponga pegas a este equipo o quien critique a Simeone a pesar de hacer maravillas con la plantilla más corta de Primera División. Y eso después de cinco temporadas sin perder en el Bernabéu en Liga. Cinco temporadas. Hace no tanto estuvimos 14 años sin ganarles, hace no tanto íbamos a la Castellana como quien iba al matadero, hace no tanto celebrábamos llegar a la Intertoto en la última jornada. Hace no tanto no soñábamos con habernos acostumbrado a competir con cualquier equipo, a ser temidos.

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