Ese partido de siempre en Villarreal

"Los detalles cayeron del lado de ellos" Simeone

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Desde aquel gol de Falcao en la última jornada que supuso el descenso del Villarreal cuando el Atleti no se jugaba nada, el Madrigal (ahora Estadio de la Cerámica) se ha convertido en una suerte de vía crucis para el Atleti. A veces se gana, a veces se empata y a veces se pierde frente al equipo castellonense, pero siempre es un partido raro el de Villarreal, un encuentro en el que pasan cosas extrañas y en el que, con el paso de los minutos, es habitual ver al Atleti desdibujarse. Ayer, en un partido que empezó mostrando las virtudes rojiblancas durante la primera media hora, un partido relativamente cómodo acabó convirtiéndose en un infierno merced a una segunda parte en la que los nuestros se vinieron abajo en todas las líneas para acabar perdiendo el partido en el descuento. Una derrota que, si es que existe el merecimiento en el fútbol, fue totalmente merecida.

Exceso de confianza o ausencia de fe

Como decimos, no fue una mala primera parte la del Atleti. La primera media hora mostró a un equipo confiado, serio atrás y con aroma a peligro en el último tercio. Presionaban los nuestros hasta que, transcurridos veinte minutos, Fernández Borbalán señaló un penalty por caída de Griezmann en el área. La pena máxima fue de esas que cuanto más a cámara lenta lo pasas menos parece falta. Sin ser claro, lo cierto es que a velocidad de juego sí que pudo ser penalty. Penalty al mismo nivel, eso sí, que una entrada de Giménez a Bacca en la segunda parte que no fue sancionada.

En cualquier caso, Griezmann marcó y se acomodó. A partir de ahí desapareció el francés de Villarreal. Vio una amarilla que acarreará sanción (se pierde el partido ante el Deportivo pero asegura presencia en el Bernabéu) y poco o nada se entendió con sus compañeros a partir de ahí. Tuvo el 7 dos o tres ocasiones en las que pareció más interesado en marcar un gol para el recuerdo que en simplemente marcar. Quizá transmite ese exceso de confianza el mensaje de que la Liga, por mucho que nos emperremos en soñar, está tan lejos como efectivamente marca la clasificación. Aun así, a toro pasado, quizá ese 0-2 que hubiese matado el partido tendría que haber sido buscado con más insistencia y, sobre todo, con más fe.

Unocerismo sin contundencia

No nos vamos a llevar las manos a la cabeza tampoco porque el Atleti pretendiese aguantar un 0-1 lejos del Metropolitano. Este equipo tiene un máster cum laude en saber manejar encuentros por la mínima. Pero sí es cierto que la segunda parte del Estadio de la Cerámica mostraba una dinámica que ya se había visto con anterioridad por esos lares. Y es que Villarreal acaba complicándonos las tardes de fútbol temporada tras temporada. Inexplicablemente, este es el único estadio del mundo donde el Atleti se deja ir y acaba pagándolo caro.

Si algo ha dejado claro esta semana es que, hoy por hoy, la batalla de los muchachos del Cholo está más en optar a ganar la Europa League que en opositar al milagro en Liga. Y es entendible, máxime cuando desde los despachos han dejado al Cholo con un plantilla en cuadro en otro ejemplo de gran gestión que los medios “nacionales” han celebrado con vítores y felicitaciones de cumpleaños. Todavía habrá gente que en el Metropolitano mirará a donde no debe a la hora de criticar (ya que ese parece ser el espíritu de este nuevo estadio, la crítica permanente). Así pues, la Liga se escapa o parece escaparse de manera definitiva aunque los que están a 15 puntos del liderato hablan todavía de remontada. Nosotros que estamos a 10 igual podemos soñar un poco todavía, flojito eso sí, pero nunca se sabe.

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