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Haciendo historia partido a partido

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Haciendo historia partido a partido

Por cuarto año consecutivo estamos en cuartos de final de Champions. Cuatro años. Se dice pronto. Hoy parece fácil, parece hasta que se da por sentado, pero ni mucho menos lo es. Y ese es el legado del Cholo. Simeone nos ha hecho creernos grandes otra vez, nos ha hecho que olvidemos los lustros de irrelevancia, los largos años de indolencia y resignación, años que parecen ahora un mal sueño perdido en nuestra memoria. Los hay que, aun así, y como si no hubiesen visto un partido antes de la llegada del Cholo, exigen una excelencia absurda, desmemoriada. Una excelencia que no existe en el fútbol moderno más que en telediarios absurdos y debates que no nos interesan. La labor de Simeone va más allá de gustar odejar de gustar a los que imparten el pensamiento único, la labor de Simeone se resume en que cada atlético desde hace cuatro años no sólo quiere estar en cuartos de la Champions, sino que cree que debe estar. La labor de Simeone se resume en devolver la fe a una hinchada otrora descreída.

Si algo se puede sacar del partido de ayer es precisamente esa convicción en que del Calderón íbamos a salir con la clasificación en el bolsillo. La misma convicción con la que Oblak se levantaba y volvía a parar en la espectacular acción que quedará en la memoria de todos los que poblábamos las gradas del Calderón. Hay goles que emocionan menos que esos tres saltos consecutivos del esloveno. Fue Jan el gran protagonista de la noche no sólo por esas tres barbaridades, sino por la seguridad con la que cada córner y cada balón colgado de los alemanes era atajado sin estridencias. En un partido en el que la seguridad defensiva y la presión tras pérdida (Gabi nuestro que estás en los cielos, vuelva a nosotros tu reino) no fueron precisamente las mejores, el portero apareció para sosegar la noche y anular cualquier atisbo de susto.

El viernes volvemos al bombo que ya parece pertenecernos por decreto. Esperemos que esta vez no sea un equipo español el que nos toque en cuartos (probablemente, como siempre, lo sea). No por miedo sino por pereza. Pereza por jugar contra Barça y Madrid por enésima vez, pereza porque jugar en Europa parezca jugar la Copa del Rey y pereza, sobre todo, por las dos semanas de portadas del As y el Marca contándonos que Simeone se va al Inter y Griezmann al United. Pero que venga quien tenga que venir, que el Calderón le espera. Si los cuartos son nuestros por qué no han de serlo las semifinales

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