Barcelona 1-3 Atlético de Madrid Liga 1995-96

La otra final del Doblete

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La jornada 37 de la liga 95-96 deparó un partido que muchos definieron en aquel momento como la final del campeonato. Se olvidaron del Valencia de Luis Aragonés. Pero sí es cierto que, con el recital que los de Antic dieron en el Camp Nou, se afianzaron como claros favoritos a la consecución de un título que tras el 1-3 solo ellos podían ganar y sólo ellos podían perder.

El rival

El último Barça de Johan Cruyff no era ya aquel «Dream Team» que ganó en la prórroga una Copa de Europa, y tres ligas en el último suspiro gracias a los favores del Valencia ante el Depor y del Tenerife por partida doble ante el Real Madrid. Era ya un equipo que el año anterior había sido superado competitiva y futbolísticamente por el Madrid de Valdano, y que ese año lo estaba siendo por el Atleti. Stoichkov ya no era la super estrella mundial que había sido. Romario había salido por la puerta de atrás, y los que habían tratado de reemplazarle (Kodro, Jordi Cruyff, Cuéllar…) no le llegaban ni a la suela de los zapatos. Los fichajes estrafalarios del técnico holandés dejaban de funcionar y en el Camp Nou empezaban el run run y las dudas en torno a un mito como Johan Cruyff. La suerte del Barça y del holandés aquella temporada 1995-96 fue que el Madrid de Valdano, ídolo con pies de barro, se hundió estrepitosamente, terminando con el cese fulminante del argentino y la extraña contratación de Arsenio Iglesias para intentar reflotar la nave madridista. No lo consiguió, por supuesto, y el Madrid ni siquiera entró en UEFA. Con estas, pensaban los culés, por muy mal que lo hicieran la liga no se les podía escapar. Pero entonces aparecieron los Antic, Kiko, Pantic, Caminero, Cholo y compañía, y truncaron los felices planes de los blaugrana.

Antecedentes

Aquél Atlético lo había ganado todo en la pretemporada, haciendo además un fútbol total nunca visto en la ribera del Manzanares. La liga comenzó de la misma forma. Era una liga, además, muy competitiva, no como la de ahora. El conjunto colchonero se dejó muchos puntos, sobre todo en casa, pero aún así fue líder desde la jornada sexta. Consiguió además ganar todos los duelos directos (hasta el de la jornada siguiente a este, que lo perdió contra el Valencia), lo que desmoralizó a los rivales e hizo que un conjunto cuyos jugadores habían peleado en su mayoría por no descender el año anterior, luchasen ahora por el campeonato. Así, Atleti y Barça llegaron a este partido como primero y segundo separados por tres puntos. El Valencia, que acaba de iniciar su sprint final fulgurante tan típico en los equipos del Sabio, estaba todavía a siete puntos del liderato. Por tanto, no parecía demasiado exagerado hablar de una final. Pero cuando sí que había habido una final entre ambos equipos había sido diez días antes en Zaragoza.

La Copa, golpe moral

Quiso el caprichoso destino futbolístico que ambos equipos se disputasen también el título copero. La consigna era clara: el que ganase aquella final tendría también mas de media liga en el bolsillo. Y así fue. La prodigiosa cabeza de Milinko Pantic trajo la novena Copa del Rey para Madrid, y el Barça ya no se recuperó de aquel varapalo. Eso sí, quedaba todavía la esperanza de conseguir rascar algo contra los de Antic en el Camp Nou, y hacer valer la mayor experiencia de los blaugranas en situaciones de vida o muerte en el tramo final de liga. Pero el Atleti, de nuevo, no dio opción.

El partido

Era aquel equipo de Antic un conjunto curioso. Resultados a parte, se le veía jugar mejor fuera del Calderón que en su propia casa. Las razones no las sabemos. Puede ser que simplemente los rivales en su propio campo dejaban más huecos atrás, lo que los ataques en tromba de los colchoneros agradecían. Otra opción puede ser la ansiedad y la presión, mas notables en su estadio y más cuando se acercaba el final del campeonato y se veía flojear a un equipo que había sido lider desde la sexta jornada. El caso es que en el Camp Nou el Atleti salió sin ningún tipo de complejos. Se sabía superior, tanto individual como colectivamente. El dominio desde el primer minuto era rojiblanco. El Barça aguantó hasta que Caminero se inventó el ya famoso regate, sentando a Nadal y poniéndole el gol en bandeja a Roberto Fresnedoso. Luego el Atlético se relajó, y Jordi Cruyff empataba el partido de media chilena. Al los de Antic entonces se les notaron los nervios, y quizá pensaron que un empate no era tan malo. Pero al salir de los vestuarios para disputar la segunda parte, el Atlético dobló la apuesta y salió en tromba a por los de Cruyff. A los 4 minutos Vizcaíno la rompió y puso el 1-2. Entonces el Atleti no cometió el error de la primera parte, y siguió asediando sin descanso la porteria de Busquets (padre). Caminero rozó el gol en dos ocasiones, pero primero el palo y después el árbitro se lo impidieron. Lo que nada ni nadie pudieron ya evitar fue el 1-3 de Biagini tras magistral pase de Kiko. El Atleti se llevaba así los tres puntos, descabellando a un Barcelona al que ya le había hundido la espada hasta la bola en Zaragoza. Tanto es así, que el «gran» Johan Cruyff se fue dos jornadas antes de terminar la liga tras una serie de empates de su equipo que le despidieron matemáticamente del título liguero. Sabía que su momento había pasado. No volvió a entrenar. Parte de la culpa de eso corresponde al Atleti del Doblete.

Alineación

La alineación que dispuso Radomir Antic en el Camp Nou aquella noche fue: Molina, Geli, Toni (López), Solozábal, Santi, Vízcaino, Roberto, Caminero (Fortune), Pantic, Kiko, Penev (Biagini). Simeone estaba sancionado por acumulación de amarillas y no pudo disputar el encuentro.

2 COMENTARIOS

  1. Muchas gracias por colgar este video Salvador; no me canso de verlo. Qué recuerdos! Se me saltan las lágrimas.

    Por cierto, acojonante el gol que anulan a Caminero, y Ramos Marcos tiene los santos h… de decir que está bien anulado. Hay cosas que no cambian…

    Saludos rojiblancos

    • De nada hombre, ¡para eso estamos!

      Recuerdo la jugada de Caminero como si fuese ayer, celebrando el gol en mi casa y de pronto mi padre: «Espera… ¡que no! ¡Que lo anula!» Y lo de Ramos Marcos poco que añadir… Otro día comentaremos la final de Copa del 91 y los varios penaltys que no le pita a Futre, o la del 87 que fue una auténtica vergüenza. Seguramente el árbitro más antiatlético de la historia.

      ¡Un saludo!

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