Un Atleti Getafe cualquiera

"Sólo queda esperar que no salgamos del partido a partido" - Diego Pablo Simeone

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No suele ser el partido más esperado del año el que jugamos contra el Getafe. No es un equipo simpático el de Ángel Torres, aunque tampoco es antipático. Tuvieron su gracia en aquellos cuartos de final de la UEFA contra el Bayern de Munich, pero año tras año se ha convertido en ese equipo que tampoco te importa mucho si baja a no ser que seas de Getafe. Ese estadio siempre vacío, siempre con las entradas a millón incluso para sus socios, esa grada que se viste blanco cuando visita el Madrid y de rojiblanco cuando lo hace el Atleti no genera especial sintonía con el resto de aficiones de primera.

Pero siguen ahí, año tras año. No tienen nunca plantillas espectaculares aunque sí solventes. Sus entrenadores, en general, más que genios estrategas han sido profesionales que han sabido escoger las batallas. Y ahora, con el gran Fran Escribá sentado en el banco, parece que empiezan a plantear otro tipo de proyecto. Eso sí, el de ayer no pasó de ser un Atleti-Getafe de los de siempre, uno de esos que parece que estén pensados para jugar entre semana, para no cansarse demasiado. Un encuentro que se jugó al trote y con el trote bastó.

Todos juegan o ninguno

Saltó el Atleti al Calderón con un once completamente nuevo. Savic debutaba atrás y Siqueira (demasiado revolucionado todo el partido) se ocupaba del lateral izquierdo. El mediocentro lo ocupaba Saúl junto a Gabi y, con Óliver flotando por delante del doble pivote, Yannick Ferreira Carrasco entraba por banda izquierda y Torres y Griezmann se movían por la línea de ataque. El planteamiento transmitía un riesgo controlado, una idea clara de cómo meterle mano al partido a través de la velocidad. Pero, fuese por la prontitud del gol de Griezmann o porque efectivamente el Getafe de Escribá planteó un partido suficientemente serio, a partir del 1-0 el Atleti no pareció tener mayor profundidad que la que alguna que otra arrancada de Juanfran o de Carrasco prometían quedándose después en nada.

Los azulones estaban cómodos dejándose llevar con dos líneas bien plantadas y una presión, si no asfixiante, al menos sí incómoda. Los nuestros por su parte podrían dar un máster titulado “Gestionar un 1-0”, ya que ante la tensión que genera ese resultado los muchachos del Cholo parecen asumir que el trabajo es el único camino, y es precisamente cuando este resultado campea el marcador cuando más se ve el Atleti aguerrido y entregado al contragolpe que algunos dicen es nuestra única cara. Pero lo cierto es que puede que aburra, pero ese Atleti no arriesga sin sentido, no pierde. De hecho, los únicos amagos de ocasión que tuvo el Getafe en todo el partido derivaron de sendas pérdidas absurdas de balón de Óliver y Siqueira que tendrían su justa reprimenda en el vestuario.

La nueva tendencia

Como ya sucediera en Eibar, el Cholo decidió al descanso realizar el primer cambio (en Ipurúa fueron dos) dejando al voluntarioso Carrasco en el banco y dando entrada a Correa. El argentino dejaría durante los 45 minutos que estuvo sobre el verde unos cuantos detalles de clase que hacen ilusionarse con lo que parece que va a ser un delantero diferente. El Atleti, sin embargo, no pareció hacerse con el control del partido. El encuentro se fue disolviendo hasta esos minutos en los que, aunque no hay peligro, la sensación de miedo a un posible empate flota en el ambiente. La entrada de Jackson dio algo de aire al equipo que, ahora sí, podía desahogar con balones largos que tenían algo más de continuidad con el juego de espaldas del colombiano que con las cabalgadas de Torres.

Los galones

Sería sin embargo la entrada de Tiago la que en verdad daría la entidad necesaria a la formación rojiblanca. Gabi había hecho su partido de siempre dejándose el aliento en cada carrera y ejerciendo su labor de bombero sofocando cualquier amago de fuego que surgiese. Saúl, por su parte, había sido una versión más dinámica del capitán quizá con menos rigor táctico pero con un ímpetu sin parangón. Sin embargo, hacía falta la pausa, el sosiego y el saber estar que sólo da Tiago. EL 5 saltó al campo y se hizo con la manija del encuentro, a partir de ahí se jugó cómo y cuándo Tiago quiso. Y sería precisamente de sus botas de donde llegaría el segundo del Atleti. Un pase espectacular a la espalda de la defensa getafense  para Jackson le dejó el balón franco al colombiano para que cediese a Griezmann que empujó a puerta vacía.

Fue un partido soso, un partido de jornada entre semana, un partido del Getafe. Pero por muy soso, muy entre semana o muy del Getafe que fuera, fue un 2-0. Una victoria que además sirvió para seguir probando, para seguir ensamblando las piezas, coordinando las tácticas y viendo las alternativas. Quien esperase un equipo hecho con cinco jornadas que se baje de la moto, de momento toca ganar, el equipo hecho ya llegará cuando de verdad sea importante. Vayamos paso a paso, el Cholo sabe lo que hace.

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