Este es mi Atleti

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Este es mi Atleti

Empieza el 2017 de manera bien distinta a como acabó 2016. Donde en el año saliente se veía un Atleti desdibujado luchando contra el teimpo y contra sí mismo en una carrera desdeperada hacia un destino difuso, en este primer partido del nuevo año se vio a un equipo reconocible en estilo y forma. Cholismo puro en vena para renovar esperanzas y reformular la fe. A los espectadores del Chiringuito y Deportes Cuatro y a los que acabaron el último partido de Liga pitando a Koke y Gabi se los llevarían los demonios viendo el partido de ayer. A los que tenemos memoria y sabemos que sólo a través de seguir una idea clara como la que guiaba a los nuestros en Las Palmas hemos sido capcaces de llegar a  más alto y competir con los transatlánticos del fútbol, se nos saltó alguna lagrimilla viendo a los nuestros dejar de lado el esteticismo futbolístico para regalarnos un partido como aquéllos de la 2013-2014.

Una defensa sobria, concentrada y protegida fue el pilar maestro sobre el que se paoyó el juego de los muchachos del Cholo. Con Vrsaljko en el lateral derecho, y la consiguiente subida de Juanfran al centro del campo, se adquirió una robustez que quizá se había difuminado en la búsqueda por las mieles que parceeía ofrecer la transformación estilística atlética hacia un fútbol más ofensivo. Una propuesta que aplaudían todos los voceros del régimen a principios de la temporada pero que acabó por volverse en contra de un Atleti que de repente se vi dudando de su identidad. Con la vuelta a un centro del campo de 4 pistones que suben y bajan dando lugar a una sinfonía mecánica en los movimientos tácticos el equipo se recuperó la esencia del Cholismo. Una esencia que consiste en la desesperación del rival a base de cerrarle todas las puertas, de secar a su mejor jugador (en este caso Jonathan Viera) a base de ayudas y de hacer daño en cada arrebato ofensivo a base de salir con el cuchillo en los dientes.

A falta de que o Gameiro o Torres se tomen en serio a sí mismos y empiecen a marcar de manera asidua y a no fallar goles cantados, lo que se pintó ayer sobre el césped es lo que más se parece a un Atleti campeón y lo que menos se parece a lo que quieren los voceros del régimen y los nuevos ricos que últimamente van por el Calderón. Sin estridencias, con el trabajo por bandera y el equipo como emblema. Así es como se consiguieron títulos y así es como volveremos a pelearlos. Sin descuidar La Liga, en la que queda una larga lucha por no quedarnos fuera de los cuatro primeros, parece que este año pintan copas. La del Rey y la Champions se han acabado por convertir en los objetivos claros (e involuntarios) para un 2017 que acaba de empezar con un Atleti renacido. Un Atleti reconocible, un Atleti del que sentirnos partícipes, nuestro Atleti, el del Cholo.

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Guillermo Valiente
Redactor de cholismo y fiel seguidor del Atlético de Madrid. Abonado desde el 1994 y perteneciente a la generación del doblete. Primero el atleti y después el resto. Su dureza dureza tanto dentro como fuera del campo recuerda a la de Bruce Harper.

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