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Nuestro reino por un nueve

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Nuestro reino por un nueve

Una semana queda, una semana para que se cierre el que probablemente sea el último mercado en el que el Atleti podrá fichar hasta el verano de 2017. Igual convendría plantearse si conviene hacer una fuerte apuesta en estos últimos 6 días por algún jugador. Igual el retorno de Borja Bastón, el de Diego Costa, el de David Villa o incluso el de Christian Vieri, quién sabe, no sería una locura hoy por hoy. Y es que, transcurrida más de una vuelta, y con la montaña rusa competitiva a punto de comenzar coincidiendo con el mes de febrero, al Atleti sólo le falta una cosa para poder competir hasta el final en España y en Europa, y eso es un nueve, eso es el gol.

Vietto no es un nueve, y los otros dos…

De nuevo, como en los partidos en Vigo y Las Palmas, Simeone dispuso un ataque de “los bajitos” sobre el campo. Vietto y Griezmann eran la punta de lanza en un once pensado para jugar por abajo, para llegar en velocidad y aprovechar los espacios. Lo que sucedió es que, mientras que en Galicia y Canarias nos enfrentamos a equipos que buscaron la victoria y propusieron un juego ofensivo que dejaba sus espacios en la retaguardia, el Sevilla vino al Calderón con la idea de no dejar en su defensa menos de seis hombres ni cuando saliesen al ataque. Con una estrategia que no iba más allá de encerrarse y despejar balones, el trabajo sevillista fue suficiente para desquiciar a un Atleti que no era capaz de generar ocasiones más que en balones por alto. Y ahí Vietto naufragaba. Sin espacios, sin sitio para el jugueteo habitual con Griezmann, el argentino buscaba encontrar a sus compañeros saliendo del área, yendo al apoyo, y ahí se perdía entre jugadores sevillistas mientras dejaba un vacío en la zona de remate.

Con la expulsión de Vitolo los de Emery encontraron la excusa perfecta para desistir de cualquier atisbo de ataque sobre la portería de Oblak y limitar su partido a las pérdidas de tiempo y los despejes a banda. Si hasta entonces necesitábamos remate, a partir de ese momento se requería de alguien capaz de encontrar el gol o al menos la oportunidad entre la aguerrida y sobrepoblada defensa visitante. Si alguna vez habíamos necesitado a Jackson era ayer. Y allá que salió mediada la segunda parte. Era lo que el Atleti requería en ese partido, la llave que podría suponer la apertura del marcador. El Calderón lo sabía y acompañó su salto al campo con una atronadora ovación. Esa carrera de entrada fue la mayor aportación del colombiano al partido: no tocó un balón, no ganó una acción dividida, no buscó, ni siquiera, un remate. Jackson volvió a desesperar. Especialmente sangrante resulta la comparación cuando el delantero rival, aun sin estar en su mejor momento, es un claro ejemplo de cómo funciona un 9 en estático y como se debe pelear cada balón dividido y cada batalla aérea. Está bien tener paciencia pero todo tiene un límite; o Jackson se pone las pilas y explota de una vez por todas o la gota que colme el vaso puede no encontrarse demasiado lejos.

El cero se mantiene

No se puede vivir sólo de los goles de Griezmann. Así lo debió ver el cholo cuando en el descanso metió a Carrasco por un bastante desubicado Augusto. El belga volvió a aportar desborde y ritmo y consiguió por momentos romper la línea defensiva sevillista. Sendas ocasiones del propio Yannick y de Antonie pudieron abrir el marcador de no ser por Sergio Rico y el palo.

Sin conseguir meter mano al conjunto de Emery el Calderón fue desesperándose, cayendo en la trampa tejida por el Sevilla en torno a pérdidas de tiempo y patadones. La victoria se escapaba. Demasiados partidos ganados en los estertores del encuentro habían ido preparando el camino para que llegase un partido así, un 0-0. Porque si algo había claro entre la parroquia rojiblanca es que o se ganaba el partido o el marcador no se movía. Esa fe en el cero en el marcador propio es algo que ya arece darse por sentado. Juegue quien juegue atrás o en el medio la falta de goles en contra es la constante que marca esta temporada. Ayer Savic volvió a demostrar que está más que preparado para ser titular de rojiblanco, lo cual no implica que Giménez no lo esté.

Así, esa confianza es inamovible. No se duda de la capacidad de trabajo y defensiva de esta plantilla. Pero hace falta gol, hace falta un delantero que gane partidos y desatasque batallas. Antoine es la estrella, sí, pero no basta. Haya costado 35 millones, esté cedido aquí o en otro equipo, sea de la cantera o haya sido criado en otro lugar, necesitamos a alguien que asuma los galones y ponga las cartas sobre la mesa. Si queremos luchar hasta el final necesitamos un nueve, y lo necesitamos ya. Porque hasta ahí, hasta la punta de lanza todo funciona, todo es perfecto.

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Guillermo Valiente
Redactor de cholismo y fiel seguidor del Atlético de Madrid. Abonado desde el 1994 y perteneciente a la generación del doblete. Primero el atleti y después el resto. Su dureza dureza tanto dentro como fuera del campo recuerda a la de Bruce Harper.

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