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Suficiente, muy suficiente

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Suficiente, muy suficiente

Partido malo, soso, aburrido. De esos que transcurren sin que nada pase. De esos que hace no tanto nos dieron una Liga. Un encuentro de los que hoy en día tanto se repiten en la Liga Española. La buena noticia es que ganamos, y lo hicimos empleando nuestras armas más identificativas. Dos goles a balón parado y un sistema defensivo sólido fueron más que suficientes para doblegar a un Eibar que sólo fue capaz de crear una ocasión en todo el partido además del golazo que hicieron. Eso sí, si llega a entrar hoy tocaría lamentarse.

Una y otra vez

Siempre nos quedarán los córners y las faltas. Desde que el Cholo tuvo a bien venir al Atleti a hacernos felices, cada vez que toca una jugada de estrategia un escalofrío nos recorre la columna. Siempre está presente esa sensación de que algo va a pasar, ese punto de anticipación, con los gemelos en tensión por si hay que saltar, con la laringe cogiendo fuerza por si hay que gritar. Una sensación a todas luces justificada: sendos saques de esquina nos dieron nuestra última Copa (aunque fuese un segundo centro) y nuestra última Liga. Sea Gabi o Koke el que le ponga, y sea Godín, Miranda, Mandzukic o cualquier otro el que remata, hay una seguridad en todos los atléticos de que será este arma el que nos acabe sacando de muchos atolladeros.

La impaciencia del Calderón

Muchas, demasiadas quejas salieron ayer desde las gradas hacia el equipo. Como si hubiésemos olvidado lo que somos comportándonos como nuevos ricos. Parecía que no se tenía en cuenta que era el primer partido en casa de la Liga, parecía que no entendíamos que se había cambiado a la mitad de la plantilla y eso requiere de un tiempo de adaptación. Bastante es que el sistema defensivo se haya visto inalterado. De no ser por el tremendo gol que nos colaron la única ocasión del Eibar habría llegado en el minuto 90. Vale que jugábamos en casa ante un recién ascendido, pero igualmente nuestros muchachos se merecen un margen de confianza. Máxime cuando el recién ascendido es un equipo tan serio como lo es el Eibar.

Se silbó a Mario Suárez. Cierto es que el canterano hizo un mal partido, tanto atrás como en la creación de juego, sin embargo es y será clave durante el año: no lo crucifiquemos. Como tampoco hay que crucificar a Raúl Jiménez. Alguno que otro le increpó llamándolo ‘vikingo’ o ‘madridista’, como si alguien de México pudiese ser de verdad hincha acérrimo del equipo blanco. Es absurdo a todas luces. Sólo se le podría echar en cara dicha condición a un español o, si se me apura, a un madrileño. Y aún así convendría recordar el pasado de gente como Juanfran, un hombre con pasado en el lado oscuro pero que hoy es más atlético que el oso del escudo. Dejémosle al chaval que juegue, olvidemos sus tonterías de juventud y hagámoslo parte de nuestra familia.

Falta Arda, y otro

Lo que sin duda quedó de manifiesto en el partido es que nos falta fluidez. Las ocasiones pueden llegar, ya sea en latigazos de genio o bien en jugadas a balón parado, pero lo cierto es que cuesta mantener una fluidez en el juego. Las transiciones de ataque se estancan y las ideas no aparecen. Falta algo de magia, de magia turca. Con Arda esto será otra cosa. Que lo cuiden, que lo pongan al 100% y que nos de esos momentos de fútbol excelso a los que nos tiene acostumbrados. Koke solo no puede. Y eso nos lleva a la necesidad de fichar a otro jugador del mismo perfil. Simeone lo deja caer en cada entrevista, en cada rueda de prensa. Basta con que la nada noble zona noble lo escuche y cumpla sus deseos, que deberían ser órdenes imperiosas para ellos.

De momento se ganó. Sumamos la primera victoria en Liga el día que nos entregaban el trofeo. Tres puntitos que saben muy ricos y que nos dan la tranquilidad para trabajar la visita al Centro Comercial de la Castellana en apenas dos semanas. Toca ajusticiar una vez más a los vikingos. Que empiecen a temblar.

PD1: Más de un centenar de días han transcurrido desde que ganásemos nuestra décima. A alguien debería caérsele la cara de vergüenza, alguien debería dimitir. Pero claro, esto no sólo es España, es el fútbol español. 

PD2: Las palabras de Garitano no las entramos a evaluar porque cualquiera que haya jugado al fútbol sabe que no es más que una manera de motivar a sus jugadores. Que la prensa de este país les dé pábulo y quiera generar polémica y, a la postre, violencia, es su problema. Allá ellos.

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