On the road again

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On the road again

No hubo tiempo para que surgiesen dudas, no hubo lugar a los nervios, en el minuto 4 se había acabado el partido. Si algo tenían claro nuestros muchachos ante el Valladolid es que no iban a dejar sitio para que tuviese lugar algún susto, ni un resquicio. La pronta sentencia de Diego Costa tras el gol de pizarra de Raúl García propició que el equipo pudiese jugar casi 90 minutos a medio gas y, así, llegar al partido del martes sin un esfuerzo excesivo en las piernas.

El arma

Llevábamos ya un tiempo sin ver una jugada ensayada como la que se pudo ver ante el conjunto pucelano. Está claro que el balón parado es el utensilio favorito del Cholismo para herir a nuestros rivales, pero últimamente estas jugadas no iban más allá de un centro seguido de remate. Esto nos ha dado muchos goles y partidos, pero se echaba de menos una jugada como la del primer gol. Falta escorada en la frontal, dos toques rápidos y, cuando toda la defensa se espera un centro al área, Gabi la pone en la media luna del área para que Raúl la enganche y la clave junto al palo. Ejecución perfecta en el minuto 2. El hambre y la intensidad volvían a ser las de siempre.

El otro arma

Apenas un minuto después del primer tanto el Valladolid se lanzó al ataque, exigido por el gol en contra y confiado por sus posibilidades. Desprotegieron su retaguardia, quizá envalentonados por la posibilidad de empatar rápidamente y dar comienzo de nuevo al partido, pero eso acabó suponiendo el cavar su tumba. Raúl García, que estaba de dulce, controló un balón en el centro del campo, levantó la cabeza y la puso en largo para la carrera de Diego Costa. Con los 50 metros de campo rival despejados, el brasileño sólo tuvo que levantar el vuelo y hacer retumbar el Calderón dejando atrás defensas hasta alcanzar el balón. Mariño, el portero vallisoletano, salió a lo loco y Costa sólo la tocó suavemente para que la pelota se alojase en las redes visitantes mansamente. El encuentro se había decidido cuando áun muchos no habían llegado a sus localidades.

Y se acabó

No hubo partido a partir de entonces. Podría el equipo haber hecho sangre, se podría haber buscado una goleada. Parecía claro que si el Atleti aguantaba atrás y salía en tromba era muy posible que acabase cayendo un saco. Y lo cierto es que tras el gol de Costa parecía que iba a ser así. El equipo presionaba arriba la salida de balón pucelana, no dejaba respirar a su centro del campo y llegaba al área rivla con combinaciones rápidas. Así fue durante el primer tercio del partido. Sin embargo, llegó un momento que los nuestros quitaron una marcha. Se asentaron atrás y dejaron pasar el partido, buscando alguna que otra contra, claro, pero sin ir a por la goleada.

No se abandona el discurso del partido a partido, pero teniendo en cuenta que este se había terminado a los 5 minutos, el Cholo y los suyos se permitieron el lujo de pensar en el Milan. No se dio la espalda al partido, simplemente se dosificaron esfuerzos. Mediada la segunda parte, se daría descanso a Koke, Arda y Raúl, y minutos a Diego, Sosa y Villa. Esto, unido a la confirmación en sala de prensa por parte de Simeone de la más que posible vuelta de Filipe ante Osasuna manda un mensaje: volvemos a ser nosotros, volvemos a estar todos

El gol de Godín, más que un premio al equipo, fue un premio al partidazo del central. Otro más. Contar con el uruguayo es un orgullo, no falla nunca, siempre está al 100%, todo garra y entrega. Su gol cerró el partido, cerró el amago de crisis que pretendían colocarnos. Cerrando bocas, con la sangría de goles cortada, llegamos al momento de la temporada, lo que llevamos esperando tres meses está a la vuelta de la esquina. Tiembla Milán ante lo que se avecina, nuestros hombres se hacen grandes el miércoles. LLega la ilusión, vuelve la Champions.

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