Todo bajo control

"Crecemos con la competencia interna" - Diego Pablo Simeone

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córdoba atleti

Tras el parón tocaba ponerse las pilas. No habían sido especialmente felices los retornos tras partidos de selecciones últimamente y, habida cuenta del rendimiento del equipo lejos del Calderón durante el último mes, podía ser el de Córdoba un partido trampa. Nada que ver. Un encuentro sobrio y con autoridad de los nuestros dio rápido carpetazo a cualquier duda que pudiese surgir en un Arcángel que tiene poca pinta de acabar siendo un estadio al que volvamos el año que viene. Una victoria vital toda vez que lo alto de la clasificación se angosta jornada a jornada y tan pronto se pelea por la Liga como se cae de los puestos de Champions.

Griezmann como termómetro

El primer gol fue de Antoine, pero antes de ello el primer cuarto de hora también había sido suyo. Volvía a estar rápido, volvía a estar activo, a ser protagonista; y este año, cuando eso sucede, el equipo tiene otros andares, la cabeza va más alta y las el balón nos hace más caso. Tampoco es que fuese un partido de grandes alardes, bastaba con plantarse concentrados en el centro del campo y esperar un error que llegaría, que llegó. Un error de esos que suelen ser fruto de la presión de Griezmann. El francés se hizo con un balón en la frontal tras una pérdida de Zuculini y, tras amagar hacia la izquierda le pegó hacia la derecha, seco, a la base del poste. Un 1-0 que mató el partido definitivamente, lo mato porque el Córdoba se dejó morir y el Atleti llevar.

La de Gámez

No es que los locales creasen mucho peligro, pero siempre un 1-0 es peligroso, siempre puede haber sorpresas. Los nuestros estaban serios, bien plantados, pero sin una gran ambición cuando nos hacíamos con el balón. Nadie quería arriesgar demasiado. Ahí fue cuando Jesús Gámez, cada vez más seguro, cada partido mejor, al fin pudo hacer efectiva la jugada que tantas y tantas veces ha repetido; por fin un saque de banda ‘a la olla’ dio sus frutos. Hasta hoy muchos habían sido los que habían volado hasta zona de peligro pero pocos los que habían generado algo más que un ‘a ver si a la próxima’. Ayer Giménez voló entre la defensa califal y peinó el balón largo del de Fuengirola para meterla al área pequeña. Allí, al más puro estilo Raúl García, el incombustible Saúl voló si cabe más alto para cabecear al segundo palo el 2-0.

Se acabó el partido, no hubo más. Algún arreón suelto del Córdoba y alguna contra rojiblanca con peligro salpicaron una segunda parte que más que suceder transcurrió. Sí hubo tiempo, sin embargo, para que Juanfran viese su quinta amarilla: no jugará ante la Real. Le tocará a Gámez volver a su puesto natural y en la izquierda Ansaldi o Siqueira intentarán ganarse el puesto: eso sí, mucho tendrán que trabajar para quitarle el sitio al malagueño, cada vez más indiscutible.

Llega un abril peleón, duro, sin apenas descanso. Un abril precioso en el que se juegan los objetivos, en el que todo se decide. Llega un mes en el que se acaba el bajón, en el que el Atleti vuelve a ser el Atleti, en el que el Cholismo vuelve a ser el Cholismo. Si hemos llegado vivos a este punto es que vamos a dar guerra, mucha guerra.

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