La vuelta del gran Capitán

Simeone: No sólo se ve en este partido que hemos cambiado la manera de jugar, el equipo juega de otra manera desde hace varios encuentros y va creciendo, va encontrándose mejor, no es casualidad que Mandzukic tenga muchas ocasiones de gol... El equipo está bien.

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Hoy el Atlético pisaba el Martínez Valero con la obligación de ganar para meter la presión tanto a los de ‘su Liga’ que van por debajo, como a los de la otra Liga que van por arriba. La cuenta pendiente del equipo está siendo la regularidad a domicilio, y con partidos como el de hoy, está se conseguirá de nuevo. Hoy el Atleti ha sido el del año pasado fuera de casa, implacable en defensa y letal en ataque. El Cholo empieza a estar contento.

Y es que el partido se jugó en todo momento al ritmo que dictaba el Atlético, con un Gabi inconmensurable a la cabeza. Mucha pausa hubo en los primeros minutos, hasta que llegó el momento córner que nos ofrece casi a diario la pizarra del Mono. Contra todo pronóstico Koke sacó en corto, y después de un fabuloso rondito con Siqueira y Arda (en posición dudosa en el último pase) la bola acabó en los pies de Gimenéz que de un tremendo derechazo la clavó en la escuadra de la portería del Elche. El joven central uruguayo se suma así a sus dos maestros, es un cerrojo atrás y un puñal delante, tiene mucho futuro por delante en este Atleti.

El partido volvió a dormirse, el Atleti cómodamente movía la pelota sin peligro, y un Elche sin ideas no conseguía causar ningún daño a la zaga rojiblanca. Solo un centro-chut de Fajr puso en aprietos a Moyá, solo una jugada fortuita podía sorprender al equipo colchonero esta tarde. Con ese susto, pero con mucha tranquilidad se fue el partido al descanso.

La segunda parte fue más de lo mismo. Mucha pausa y control del Atleti, hasta que un fantástico pase de Gabi a Mario Mandzukic provocó que el croata encarará solo la portería de Tyton y marcase su sexto tanto liguero, fuerte, raso y al primer palo, 0-2. El croata sigue engordando sus números poniéndolos al nivel de sus predecesores, y el capitán en un partido impecable dio una muestra de que su mejor nivel ha vuelto a sus botas.

El resto del partido no tuvo trascendencia, solo pequeños chispazos de un intenso Griezmann en los 30 minutos que disputó. El partido murió en las botas de Tiago y Gabi que marcaron el ritmo hasta que el colegiado pitó el final. El cholismo está de vuelta en su máxima expresión, y llega a Turín con las pilas a tope para consolidar la primera plaza del grupo de Champions.

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