Raúl García sigue la tradición

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Raúl García sigue la tradición

Un gol de Raúl García en los estertores del partido le dio vida al Atleti. Podría ser este el comienzo de cualquier crónica de alguno de los decisivos partidos que jugamos la temporada pasada. Un ejemplo de que, se haya ido quien se haya ido, el espíritu y la raza cholistas siguen intactos, el sistema sigue inalterado.

De nuevo visitábamos el Centro Comercial de la Castellana y de nuevo salimos con balance positivo. Los muchachos de Simeone le tienen tomada la medida al estadio madridista y, excepción hecha del partido de ida de las semifinales de la pasada Copa del Rey, volvieron a demostrar que las viejas tradiciones no afectan a este conjunto. El gol de Ansaldi en propia puerta fue anulado por un gol de Raúl García. Si hubiese sido de un madridista lo llamarían gol de espuela, al ser nuestro lo han calificado como gol de rebote.

Orgullo rojiblanco

Cuando se confirmaron las alineaciones antes del partido, la primera reacción fue de sorpresa: Saúl titular en banda derecha. La segunda fue de orgullo: los cuatro centrocampistas del equipo eran canteranos. Hace no tanto hubiese resultado impensable concebir que el Atleti se estuviese jugando un título en el Bernabéu con una medular compuesta por un tal Gabi, un tal Mario, un tal Koke y un tal Saúl. Eso es herencia Cholista. Eso es motivo de orgullo.

No se juega si no queremos

Vale que no somos un adalid del fútbol espectáculo, pero nuestro fútbol es un espectáculo. El partido de ayer no distaría mucho de lo que soñó Simeone. Dos líneas de cuatro mandaron el mensaje de que por el centro no iba a entrar nadie, que lo intentasen por las bandas. Y en las bandas Saúl y Koke trabajaron como si les fuese la vida en ello ayudando a los laterales. Ni Marcelo ni Carvajal consiguieron una sola superioridad en todo el partido. No supieron que hacer hasta que el cansancio acabó haciendo mella en los nuestros y se generaron huecos ya inevitables.

Y en una de esas, tras unos cuantos rebotes, el balón le cayó al Isco colombiano en el área pequeña. Tiró fuera, pero la mala suerte quiso que el esférico rebotase en el talón de Ansaldi y fuese para dentro. Una lástima. Un gol que habíamos luchado hasta la extenuación por evitar pero que ponía la Supercopa en seria desventaja. Quizá sin ese gol el encuentro hubiese acabado 0-0. Pero el tanto espoleó a los nuestros y se lanzaron decididos a sacar un empate con goles del ciervódromo.

Siempre RG8

Parece mentira, pero como comentábamos al principio, el que acabó sacando las castañas del fuego acabó siendo el de siempre. El partido que se había marcado hasta entonces Raúl García había sido ya digno de elogio. Tanto arriba como cuando bajó a la banda derecha por la entrada al campo de Griezmann, luchó y bregó como siempre, ofreció soluciones y desahogo y volvió a ser la máxima expresión (junto con Gabi) de la concepción cholista del fútbol: el esfuerzo no se negocia. Y al final, cómo no, el gol. Mascándose en cada córner, con cada salida absurda de Casillas, con cada amago de remate, no quedaba otra que meterla dentro. Un gol que nos da vida, que nos pone en ventaja para la vuelta del viernes.

La historia de siempre

Según nos cuentan el Atleti es un equipo violento y el Madrid no. No vamos a negar aquí que los nuestros se emplean con dureza y si tienen que cortar una contra a las bravas lo hacen, nuestra buenas amarillas nos cuesta. Lo que no podemos tolerar es que se venda al Madrid como un equipo inmaculado cuando cuenta con gente como Pepe, Xabi Alonso, Carvajal o Marcelo que usan la violencia como única arma defensiva. Eso sí, con las amarillas bien guardadas en el bolsillo arbitral. Si eso las dejamos para luego.

Tampoco podemos dejar de menciona el ‘affaire Sergio Ramos’. El sevillano se ha convertido en digno sucesor de Fernando Hierro en lo que a saltar con el codo por delante se refiere. La impunidad con que reparte a diestro y siniestro resulta cuanto menos sorprendente. Pero con eso se juega, se sabe de antemano y ya no cabe protesta. Igual que resulta entendible que el árbitro no viera el puñetazo que le propinó a Mandzukic. Lo que no se puede entender es la ausencia de crítica de los medios de este país hacia ese comportamiento. No se menciona, no existió, todo lo más se hace un pequeño comentario del tipo “los jugadores del Atleti pidieron la expulsión de Ramos” o el no menos increíble “parece que le toca” de Juan Carlos Rivero. Una vez más, de vergüenza.

En cualquier caso, esto promete. Siempre está bien empezar el año con una Supercopa, por mucho que sea un título que sólo cuenta si lo ganas. Y esta Supercopa nos ha mostrado un pequeño adelantó de lo que será nuestro equipo. A Mandzukic, Griezmann y Jimenéz aún les falta. Un poquito de intensidad más y entenderse con los compañeros y tendremos al Atleti que el Cholo quiere. El motor ya está en marcha, ahora sólo queda esperar a que se caliente, sentarse y disfrutar del viaje.

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