Diego Pablo «El Cholo» Simeone: El jugador

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Diego Pablo celebrando un gol frente a la Real Sociedad

28 de abril de 1970. Han pasado 9 días desde que el Atlético de Madrid de Marcel Domingo se hiciese con la sexta liga en la historia del club. A diez mil kilómetros de distancia, en la Ciudad Federal de Buenos Aires, llega al mundo un futuro mito. Un ser al que los cielos elegirán para formar parte del Olimpo Rojiblanco.

Diego Pablo Simeone, hincha confeso de Racing de Avellaneda, comienza su carrera futbolística en las categorías inferiores de Vélez Sarsfield. Uno de sus primeros entrenadores, Victorio Spinetto le bautiza como ‘El Cholo’ (en referencia al exjugador de Boca Carmelo Simeone). Centrocampista de casta, debuta con el primer equipo un 13 de septiembre de 1987. En dos años en la Primera División argentina demuestra la solidaridad y entrega que serán la base de su fútbol. Esa concepción de la vida y el deporte le llevan a debutar con la nacional argentina contando tan solo 18 años (14 de julio del 88).

Consagrado en la liga Argentina y con su selección, llega el momento del salto a Europa. Es así como el Pisa Calcio se hace con los servicios del ‘Cholo’. Simeone aterriza en la liga italiana en 1989 y comienza a labrarse un nombre en el fútbol europeo. Tras tres temporadas en el equipo toscano, y ser pieza esencial en la Copa América conseguida por Argentina en el 91, llega al Sevilla junto a Diego Armando Maradona. La falta de compromiso del ‘Pelusa’ contrasta con el derroche de entrega desplegado por el ‘Cholo en el conjunto de Nervión. Su carácter y compromiso hacen que el club de su vida se fije en él. En la temporada 94/95, nuestro Diego llega al Atleti.

Desde un primer momento, la comunión entre el ‘Cholo’ y la grada es total. Los atléticos ven reflejado en el fútbol de Simeone los principios y valores que siempre han representado al club del Manzanares. Él, por su parte, se identifica con todo aquello que la mitad rojiblanca de la población madrileña representa. Tanto es así, que en una temporada se convierte en uno de los capitanes de la plantilla.

Tras una primera temporada en la que el equipo coquetea con el descenso, llega el año de la gloria. Poco hay que decir del doblete y del papel del ‘Cholo’ en la consecución de la Liga y la Copa del 96. Pieza clave del equipo tanto dentro como fuera del campo, es el alma de una escuadra que rezuma fútbol y compromiso por los cuatro costados. Tal es la sintonía entre Simeone y la grada que el argentino celebró que, en el penúltimo partido de temporada, en Tenerife, el equipo no consiguiese la victoria que le hubiese dado el título, para así poder lograr el triunfo en el Calderón, ante su gente.

Tras disputar la Champions League y caer en aquellos malditos cuartos contra el Ajax, las polémicas en el vestuario y la habitual gestión desde la zona ‘noble’ del Calderón, llevaron al Cholo de nuevo hacia tierras italianas. El Inter de Milán se hizo con sus servicios para conquistar una Copa de la UEFA. Pero, tras dos temporadas en el club lombardo, llegaría al otro club de su vida: la Lazio de Roma.

En el conjunto biancoceleste se convierte, de nuevo, en héroe y extensión de la grada en el campo. En un equipo que pasaría a la historia del conjunto romano, consiguió un nuevo doblete de Liga y Copa en el 2000, amén de una Supercopa de Europa y otra de Italia. Convertido en mito laziale, el ‘Cholo’ decide en 2003 volver a su casa.

El Atleti que se encuentra Diego poco tiene que ver con el que dejó. El ‘Cholo’ llega a un club que apenas acaba de regresar a la Primera División. En un estado físico, como siempre, potente, Simeone, sin embargo, no guarda el mismo fútbol en sus piernas que en su primera etapa rojiblanca. Tras una reconversión a central y, de nuevo, convertirse en ‘uno de los nuestros’ en el campo, empieza a meditar su retirada del fútbol europeo.

En el mercado invernal de 2005 toma la decisión de volver a su país a jugar con el club de su infancia, su Atleti en Argentina, Racing. Disputa una última temporada en La Academia, antes de anunciar su retirada y pasar a convertirse, directamente, en el entrenador del club de Avellaneda. Comienza así una nueva etapa de su vida que le volvería a traer a su club y a devolver la ilusión a sus devotos seguidores.

El ‘Cholo’, un jugador de garra, coraje, lucha, intensidad, pero también, mucho, mucho fútbol. Un hombre, un señor, un tipo que dejó huella allá donde estuvo, pero especialmente en un sitio. Como siempre ha dicho, lo que más ha marcado a Simeone han sido los agradecimientos que ha recibido de cada atlético que encontraba en cualquier lugar del mundo. Todo atlético que se precie sabe que nunca serán suficientes los agradecimientos que reciba el Cholo. Como rezaba aquella pancarta el día de su despedida del Calderón: “Que Dios te devuelva todo lo que nos diste”.

2 COMENTARIOS

  1. Buenas noches.
    Me dirijo a ustedes para solictar información sobre el autor de la foto de Simeone de arriba celebrando un gol en el año 1996.
    Me interesaría conseguir la foto en la mayor calidad posible.
    Un saludo y muchas gracias

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