Raúl García: historia de una transformación

De Aguirre a Simeone

0
Raúl García

Muchos han sido los jugadores en la historia del fútbol que han pasado de villanos a héroes en poco tiempo y para su propia afición. El Atlético de Madrid no es una excepción. Seguramente uno de los casos más claros de este tipo en el club rojiblanco sea el del futbolista navarro. Su historia y trayectoria en el club colchonero es cuanto menos curiosa.

Joven promesa

Llegó al Atleti en el año 2007, con 21 años, después de haber triunfado en el Osasuna. Su precio, unos 12 millones de euros, puso quizá demasiada presión sobre sus hombros. Para mayor inri, se produjo una situación bastante extraña  con el que era su entrenador: Javier Aguirre.  “El Vasco” era su principal valedor. Con él en el banquillo había triunfado Raúl en Osasuna. Él recomendó encarecidamente su fichaje. En el club rojillo había hecho un gran juego, desenvolviéndose en una posición muy concreta: la de media punta llegador. Su principal característica era su capacidad para crear peligro en el área contraria llegando desde atrás y sorprendiendo a la defensa rival. Su participación en la elaboración del juego en medio campo no era muy habitual.

Mientras por segundo año consecutivo Raúl García triunfaba como media punta en Osasuna (con el Cuco Ziganda sustituyendo a Aguirre) y en la selección sub-21, el Atlético naufragaba un otra vez más, ahora con Aguirre como entrenador. Se consiguió un no muy honroso séptimo puesto. A Ferrando no le había valido eso mismo el año anterior para continuar, pero la directiva rojiblanca decidió que al mejicano sí que le valía. Pero había que resolver el problema del juego ramplón del equipo. La causa del problema: faltaba un organizador en medio campo. Ni Luccin ni Ibagaza eran capaces de llevar la manija del juego atlético. Entonces Aguirre pidió a Raúl García. Le conocía bien. Le había hecho debutar en primera. Así, tras una dura pugna con un Valencia que por aquel entonces tenía un mayor poderío económico que los rojiblancos, finalmente el navarro recaló en las filas colchoneras.

Llegada al Atleti: medio centro

Todo parecía de color de rosa. Futbolista joven, con grandes cualidades, y en manos de un entrenador de confianza para él, ya que en teoría le conocía a la perfección. Pero pronto todo se vino abajo. Raúl García no era el jugador esperado. Su rendimiento en el medio centro dejaba mucho que desear. Aguirre se empeñaba además en ponerle al lado de otro medio centro puro, con lo cual el juego del equipo se convertía en plano e impreciso. Raúl estaba lejos del área, y la jugada que más repetía a lo largo de los noventa minutos de los partidos eran las pérdidas de balón. Lo que si se le reconocía al ex de Osasuna era su entrega, su capacidad física y su personalidad. Comenzaban a oírse los pitos cada vez que tocaba el balón, pero no se arrugaba y seguía intentándolo. Lo incomprensible de la situación era que el entrenador con el que había triunfado en Osasuna jugando en una posición, se encabezonaba ahora en ponerle en otra. Sería de agradecer que “El Vasco” explicase esto algún día.

Finalmente a Aguirre le echaron y llegó Quique. El rendimiento de Raúl mejoró algo. No conseguía contentar al público, que ya le había cogido manía, ni tampoco ser titular indiscutible. Se convirtió en el jugador número 12. Además, enero de 2010 llegó al Atleti el que es seguramente el medio centro de más calidad que en muchos años ha jugado en el equipo: Tiago Mendes. Solo las lesiones del portugués daban alguna oportunidad a Raúl García. Jugó, eso sí, toda la Europa League 2009-2010, en la que el Atleti se proclamó campeón. También fue titular en Mónaco tres meses después, en la Supercopa de Europa ganada al Inter. Pero la mala trayectoria del equipo y el buen rendimiento de Tiago le volvieron a relegar a un segundo plano. La situación del futbolista navarro comenzaba a ser límite. Terminaba contrato en 2012, y el club no se podía permitir que se fuese gratis a otro equipo un futbolista que le había costado 12 millones de euros y todavía con posibilidades de rendir a alto nivel. Se decidió renovarle y cederle a Osasuna, con la esperanza de que una buena temporada en su casa permitiese venderle al año siguiente por un precio digno. Y así fue. Raúl García volvió a salirse en Osasuna. Incluso mejoró su rendimiento de la primera época en el club navarro. 11 goles marcó en 33 partidos. Los directivos rojiblancos se frotaban las manos. Valencia y Athletic preguntaban por él. Y entonces apareció Simeone.

Llega Simeone: de la media punta a la delantera

La idea era que Raúl estuviese el menor tiempo posible en el cuadro rojiblanco durante la pretemporada después de volver de la cesión, mientras se negociaba su fichaje. El Athletic parecía su destino. Pero el Cholo dijo no. Él no se casa con nadie y da oportunidades a todos. Y el navarro le convencía, tanto por su esfuerzo como por las cualidades que el técnico argentino veía en él. Y Raúl García respondió. Favorecido por la política de rotaciones del Cholo, Raúl García fue disponiendo cada vez de más minutos. Además era siempre uno de los primeros en saltar al campo cuando empezaba en el banquillo. La posición en la que le quería Simeone fue clara desde el principio: cuanto más cerca del área mejor. Nueve goles terminó anotando la temporada pasada. Este curso el Cholo ha doblado la apuesta en numerosos partidos, situando a Raúl García como delantero centro. Además se ha convertido en uno de los capitanes del equipo. No en vano es el futbolista de la actual plantilla que mas temporadas ha estado en el equipo: esta es ya su sexta temporada. El resultado de esta suma de cambio de posición y de darle más confianza y peso en el vestuario no ha podido ser mejor: lleva ya once goles, y ha igualado la mejor marca goleadora de su carrera. Muchos de esos goles han sido de puro killer (es el máximo goleador con la cabeza de la liga con cuatro goles de cinco de esa manera). Otros además han sido claves para victorias rojiblancas importantísmas como la de Valladolid. Otros, son de una factura al alcance de muy pocos, como el del miércoles ante el Oporto. No es por ello extraño que ahora Raúl García se marche ovacionado del campo cuando es sustituido. Y es que, cuando un futbolista con el potencial de Raúl García juega en la que es su posición natural por sus características, el éxito está casi asegurado. Por último, reflexionando sobre este tema, me pregunto qué opinará de todo esto el Ilustrísimo Sr. Marqués de Del Bosque. Pero ya se sabe cómo son los de sangre azul. Mejor no preguntar.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here